
Llego a la entrada y no puedo contener las ganas de verla, de abrazarla, besarle y sentir el calor de su piel sobre la mía. Ya no me importa nada, no tengo miedo, estoy dispuesto a dejarme llevar por lo que siento. No hay mejor momento que aquí y ahora, para que dejar para mañana algo si no sabes si vivirás ese incierto día que adviertes pero que nunca llegas a tocar…Dejo a un lado los pensamientos y miro arriba. Un cielo inmaculadamente azul deleita mis ojos. Todo luce tan bello cuando se está en las nubes.
Me dispongo a tocar la puerta, pero como si me hubieran leído la mente, esta se abre. Veo a Amanda que me mira desde al umbral con cara de sorpresa.
-Creo que te llamé con el pensamiento…-dice y sonríe de esa forma que hace que mi corazón quiera estallar de alegría.
-Pues acá estoy…-hago una pausa, conozco el peso que pueden tener las palabras que estoy a punto de decir, sin embargo, ya no tengo miedo a nada. – te he extrañado demasiado, cada minuto que pasamos alejados es eterno, el reloj se niega a avanzar…y yo…yo no aguanto las ganas de poder estar contigo. –no dice nada, solo me observa con expresión de incredulidad. Sonrío, pues no encuentro otra cosa mejor que hacer para salir del incómodo momento. –Demasiado intenso, lo sé… ¿pero qué quieres que haga? No te puedo ment…
No pude terminar de hablar, se me colgó del cuello y me dio uno de esos besos que no se olvidan jamás, todavía hoy recuerdo la calidez de sus labios, la sinceridad que advertí en ese beso en aquel momento.
-Estás loco…-bromea- pero me encanta tu locura.
-Lo sé, por ahora tengo un motivo para estarlo…
-¿Cuál? –parpadea y el aleteo de sus pestañas me abanica.
-Tú…-digo sin más, y lo que dije luego, lo dije sabiendo que, pasara lo que pasara, no me arrepentiría de decirlo. – Te…te amo…
No creo en los finales felices, nunca lo he hecho, pero si hubiese escrito una historia de amor, este hubiera sido mi final para ella, o al menos uno similar.
Por toda respuesta me besa, tira de mi pullover y cierra la puerta detrás de mí sin dejar de comerme la boca con ardor. La atrapo por la cintura, ella me abraza el cuello con los brazos y se sostiene para abrazar luego mi cintura con sus piernas. Su lengua, la mía, bailando al ritmo de una melodía que solo escuchan nuestros cuerpos, esa que nos va embriagando poco a poco y que nos seduce a ir dejando la ropa camino al cuarto. Su calor, el mío; el roce de las pieles; mis dedos enredándose en su cabellera que se desparrama sobre el colchón al acomodarla. Inolvidable imagen su cuerpo desnudo sobre el colchón, sus ojos brillando llenos de deseo. Te amo, me dice, y yo solo sonrió y agradezco ser tan afortunado. Comienzo a besar desde las mejillas hasta el cuello, beso, mordisqueo, lamo, chupo…mi aliento recorre como brisa desértica su piel mientras describo mi camino por su anatomía. Sus uñas arañan mi cráneo, sus muslos frotan mis orejas mientras se muerde los labios y deja escapar un gemido de contenido placer, por si los vecinos están escuchando. Su sudor, bajando por su vientre para terminar haciendo de su ombligo un pozo; nuestras pieles mojadas rozándose; nuestras respiraciones descontroladas, los gemidos, los susurros al oído. Los dos haciendo el amor, pues del amor nacemos y por el morimos si fuera necesario…
Unos golpes en la puerta nos despiertan, nos miramos los dos aún con el velo del sueño en los ojos. No reímos, solo nosotros sabemos porque. Somos cómplices del amor ahora. Nos amamos y solo nos interesa a nosotros, pero nos vamos a encargar de mostrarle al mundo que el amor existe, que se puede tener fe… ¿en serio estoy pensando en esto? Vaya si estoy mal de la cabeza…pero no puedo para de sonreír, no puedo evitar esa cosquilleo en el estómago cuando me mira, cuando me toca, cuando simplemente es ella; solo con eso me hace feliz. Decir te amo importa, ahora lo entiendo, pero si de verdad lo sientes, si eres correspondido, vivirás algo que será digno de recordar, algo que cuando sea un anciano y tu cabello esté teñido por el paso inexorable del tiempo, te hará feliz recordar. Amaste y fuiste amado, tu vida valió la pena.



