
Maxi está un poco loco, esto ya se le está yendo de las manos, no sé si recomendarle un psicólogo, aunque a los tantos que sus padres le han enviado fuera de que le hubieran detectado ya su locura, ¿o es que no es locura?, da igual, el caso es que me está ayudando un montón, este cuento que escribo con sus relatos resaltará ante todos cuando lo publique, menos mal que a él no se le ocurrió la idea, pues hubiera sido un problema para mí, se expresa mucho mejor que yo y su imaginación no tiene límites. Apago mi celular y refresco mis ideas, el hecho de que siempre le pase lo mismo en todas las casas que llega…. eso es raro….mi protagonista será médium, es esa persona que su energía espiritual es más fuerte que lo normal, por lo que puede ver e incluso comunicarse con los espíritus, sí, creo que es eso, y algo más, la chica, la chica no tiene nombre aún, que nombre podré ponerle…..Anaid, si, ese nombre me gusta, Anaid suena muy bien. Solo hay un problema, ¿porque la chica rebelaría su identidad?, no es normal que un espíritu diga su nombre, puesto a que mis investigaciones dicen que solo el nombre de un fantasma puede ser utilizado para expulsarlo, uf, creo que metí la pata, mejor espero a que Maxi me cuente más, puede que ella nunca revele su nombre…
– ¿Qué haces Brian? – dice July mientras empuja la puerta de mi cuarto, haciendo que casi tirara mi laptop al piso.
– Estas loca… me has dado un susto de muerte, cuantas veces te he dicho que toques la puerta antes de entrar.
– Disculpa primito, es la costumbre, dice mi tía que bajes a cenar.
– Ok, dile que enseguida bajo…. – pensé un momento en decirle que había acabado de comunicarme con Maxi y darle el saludo que pidió para ella, pero realmente no sé si quiero a ese loco en mi familia, pero bueno, si se entera de que no le dije nada se enfadará conmigo y quizás ya no me cuente más nada.
– ….Maxi te manda un beso, acabo de escribirme con él.
– Mmmm, Maxi, Maxi, dile que lo extraño y que si no me escribe a mí, que ni se imagine que yo le escribiré a él, ok.
– Ya está bien, ahora vete anda, chu, chu….
A veces creo que me comporto como una persona cruel, fría, que solo piensa en sí mismo, y luego reacciono y comprendo que soy así, si te considero mi amigo es porque algo me aportas, si no tienes nada que aportarme pues vas a mí lista negra, tenemos que darnos cuenta que somos humanos y que hay que aprender a vivir con la oscuridad que llevamos dentro y Maxi sabe de eso, sabe que somos algo parecidos aunque no le gusta admitirlo. Todos tenemos alguna suciedad bajo la alfombra, algún secreto, algo de lo que enorgullecernos o apenarnos…en fin, la humanidad está llena de mentirosos que no aceptan esa parte no tan grata que llevan dentro.
Pongo a un lado mi laptop y me tumbo sobre la cama clavando mis ojos en el cielo raso. Recuerdo cuando me empecine en trasladar mi habitación a la buhardilla, donde el vitral de la ventana que da a la calle le daba un aspecto novelesco cuando apagaba las luces y los rayos de luna se escurrían a través de él. Por suerte no soy igual que Maxi, así no tengo que preocuparme por los monstruos que habitan allí y me deleito con la vista nocturna de la Bahía de Chesapeake.
Anaid, el nombre cada vez me resultaba más familiar, era como si alguien me lo hubiera susurrado al oído al momento de escribirlo, pero la idea no cabe dentro de mi lógica y corriente vida, aunque mis conocimientos sobre temas de índole sobrenatural me dicen que quizás escribí lo que me dijo algún ente, mi falta de pruebas y experiencias me hace refutar mi propio argumento. En fin, no voy a darle más vueltas al asunto, al final siempre le otorgo a Maxi el beneficio de la duda, pues no tengo razón para creer que lo que le sucede es solo fruto de su imaginación, sino más bien, resultado de algo que no puedo explicar, pero que esto no lo hace menos real. CREIBLE dentro de lo inCREIBLE, es una buena manera de ver las cosas, mi manera, pero a pesar de este pensamiento siempre queda una dosis de escepticismo al no haber experimentado en carne propia los alegatos de las personas que me han servido de inspiración a mis cuentos.
Bajo de la cama y camino hacia la ventana, me encanta la sensación de mis pies desnudos sobre la alfombra. Afuera está algo gris, pero igualmente se puede ver una luna menguante colgada en el cielo nocturno, el olor de la noche llena mis pulmones y pienso en cómo será la chica. Cierro mis ojos mientras la brisa me despeina y me concentro, tanto que puedo verla, está sentada sobre el césped en un enorme campo de flores blancas. Está de espaldas, por lo que aún no puedo distinguir su rostro, tengo que acercarme más. Me coloco detrás y pronuncio su nombre, al menos el que le he puesto.
-¿Anaid?
Se pone de pie y se voltea, su negro cabello ondea en el aire acariciado por la brisa como en cámara lenta.
-Hola. –me dice.
No puedo creer lo increíblemente negro de sus pupilas, es como si se hubieran tragado toda la oscuridad de una noche sin luna. Me sonríe, hay algo de infantil en ella a pesar de que luce casi de mi edad, tal vez es el sonido de su risa, o quizás la manera en que sujeta sobre su pecho aquella muñeca a la que hasta ahora no había prestado atención.
-Gracias.-musita sin mirarme a los ojos con infantil inocencia.
-¿Por qué?-alcanzo a decir pese a mi sorpresa. Pero mi respuesta se esfumó en el aire junto con ella y las flores, para dejarme solo en una abrumadora oscuridad. No sabía que tenía una imaginación tan poderosa, esto ya escapa a mi control, es como si alguien más manejara los hilos de este show dentro de mi cabeza y no pudiera evitarlo. Tengo que abrir los ojos, me dije, pero por alguna razón no podía, aún quedaba algo por ver. Cerré con fuerza mis párpados, ya no me estaba gustando el rumbo que tomaba el asunto, me pellizqué en el brazo lo más fuerte que pude para ver si así lograba salir de mi auto inducido trance…boca arriba sobre la cama, con las pupilas dilatadas, bañado en sudor y con el corazón galopando a gran velocidad dentro del pecho, me encontré. ¿Había sido real? Se sintió real. Lo último que recuerdo fue asomarme a la ventana, entonces, ¿qué hago aún sobre la cama? Dando un portazo tras de mí corrí escaleras abajo hacía la cocina, no sé que había sido aquello pero me asusto realmente. Pensé en Maxi, en si esto tenía algo que ver con sus sueños, si estaban relacionados de alguna manera con lo que acababa de pasarme.
-¿Qué te pasa?- me preguntó July al verme- Tienes cara de haber visto un fantasma.
No sabía cuánta razón llevaba, sin embargo no soy de los que me guste compartir mucho mis secretos, así que la ignoré y me senté a la mesa.
-Genial, -continuó mi prima- ahora vas a ignorarme. Bueno…así eres tú. Luego si quieres hablar, ya sabes dónde encontrarme.
Por toda respuesta la miré, quise decir algo pero no lo hice, a veces el silencio es más bonito que cualquier cosa que se pueda decir, pero no en este caso, igualmente, así soy yo. “Gracias”, July, pensé.
-De nada.- dijo sin mirarme, como intuyendo mis pensamientos. ¿Cómo lo hace?
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