Capítulo uno (Debajo de la Mesa)

 

Me llamo Maximiliano, Maxi para mis amigos de la academia donde estudio, o estudiaba hasta hace dos semanas, tengo 18 años y he cambiado más de dirección que de calcetines últimamente, mis padres y yo nos hemos mudado a esta nueva casa, que aún siendo anticuada y rústica para mis gustos futuristas, no deja de ser espaciosa y confortable. El lugar no está del todo mal tampoco, es un pueblo a las afueras de Annapolis en el estado de Maryland, Estados Unidos. Se preguntarán cual es el motivo de tanta variación, y yo contestaré esa interrogante. No es por trabajo, ¡qué va! ,  mis padres pueden trabajar en cualquier lugar, son muy reconocidos en el país. Son militares, de la marina, así se conocieron y su boda me cuentan fue surcando  aguas internacionales en un Portaaviones. ¿Muy romántico no creen? Tampoco huimos de la ley, ni mucho menos es por parecer excéntricos adinerados que no saben ya en que gastar el dinero, no, el motivo de nuestras mudanzas es otro, su nombre es Maximiliano. Soy hijo único y eso tiene un voto a mi favor, mis padres no solo me sobreprotegen, también me hacen saber que mi opinión en casa vale mucho, así que si digo que nos mudemos, pues nos mudamos y ya, ellos solo recuerdan lo que pasó la última vez que me ignoraron y temen, no es para menos. Dicen que la curiosidad mató a el gato, pero no se dice que mate a un humano, por eso no los dejaré con la interrogante y espero no ignoren mis palabras así como lo hicieron mis progenitores alguna vez. Por suerte para ellos no les costó mucho encontrar trabajo en la USNA (Academia Naval de los Estados Unidos).

  Resulta que no soy un chico normal, se me representa como un tío tímido que no le gusta hablar con los demás, un raro entre comillas,  aunque no concuerda con la cantidad de amigos que tengo, pues mi manera de ser no siempre fue la misma y me agradezco a mi mismo haber aprovechado esa etapa en la que no le temía a lo extraño. Ahora me cuesta mucho abrirme paso entre lo inseguro e inestable que puede llegar a ser el conocer gente nueva, dice uno de mis  psicólogos que simplemente me cuesta entender las personas, y yo digo que si ya no me conozco a mí mismo quizás nunca entienda a más nadie. Mis padres se pierden semanas enteras en la inmensidad de los océanos y mares; y yo, yo solo disfruto de mi compañía mientras me entretengo con mis apuntes, aunque tengo que reconocer que a veces el aburrimiento hace presencia y no se me ocurre nada bueno para escribir. Por suerte hoy recibí un mensaje de Brian, aunque estemos muy lejos  siempre se acuerda de mí, aunque últimamente no sé si me escribe por amistad o simplemente porque le interesan mis relatos, no lo sé,  igualmente me agrada que me escriba.

  Brian tiene mi edad, estudiamos juntos en Harvard y su amor por la escritura lo hace muy parecido a mí, aunque nuestra imaginación es muy diferente, por ejemplo a mí me gusta escribir acerca de la vida, de las cosas buenas y hermosas que nos prepara y de una forma en la que el lector haga conciencia de su propia existencia y se logre decir a si mismo que ficha representa en esta tierra, más que eso, es un poco de reproche a mi mismo por ni siquiera tener una idea de que represento yo; pero el no, a él lo entusiasma más el misterio, lo oculto entre las sombras, lo inexplicable, siempre me dice que existe lo CREÍBLE dentro de la palabra inCREÍBLE, y que su deber como escritor amateur es aprender más sobre lo que nos rodea. Al principio me reía de él, y me decía: – Este está más loco que yo -, pero me hago el que lo comprendo, además, ¿con quién iba a desahogarme entonces? Le he contado mi sueño, justo como hice ayer, y anteayer  y el día antes, al parecer aún no lo procesa del todo. Me preguntó que si iba a cambiar de casa nuevamente y yo le respondí que esta vez no, ya estoy cansado de huir, total a donde quiera que voy es la misma historia pero con una trama diferente, ya no quiero seguir rodando, quizás termine en la India o quien sabe en una isla, Japón, Tasmania o Cuba, ya no quiero más, esta vez no se lo diré a mis padres, me lo guardaré para mi, y para Brian claro.

– ¿Cómo es?-me pregunta.

– ¿Cómo es quién? –replico.

– ¿Qué como es ella? , la “entidad”.

-Ahhhh, ella dices, mmmm, no la he visto muy bien, solo se decirte que es más agradable que los de las casas anteriores.

– ¿Qué edad le calculas?

– Eeee, digo que por su tamaño, complexión y su voz melódica, debe ser de nuestra edad, creo…

– Eres un pillo Maxi, con que por eso no te mudarás esta vez, jajá – escribió y puso uno de esos Emoji en los que la carita sonríe y saca la lengua.

– No es eso Brian, no te burles de mi, sabes que no me gusta reírme de lo que me sucede.

– Discúlpame, es que me serviste el chiste en bandeja, lo siento Maxi, sabes que soy muy serio cuando se trata de tu problema y que mis consejos son para bien.

 Esto último que me escribió era la pura verdad, me ayuda mucho el poder tener alguien que no me juzgue, aunque en el fondo intuyo que piensa que estoy loco de atar. 

– Lo sé, lo sé, no te disculpes, creo que debería tomármelo más relajado, total, no hay más nada que pueda hacer. – escribo mientras me recuesto en la cama y mi rostro se ilumina con el brillo de la pantalla.

– ¿Notas algún cambio en tu sueño?

– No, pero a diferencia de los otros, este es muy extraño.

– ¿En qué sentido?

– ¿No me digas que no te has dado cuenta?, no me parece propio de ti Brian.

– jajá, como me conoces Maxi, realmente me he percatado de algo nuevo, normalmente en los sueños que has tenido en las anteriores casas ,  las “entidades” te persiguen, te asechan e incluso te incitan a irte, y normalmente despiertas cuando te atrapan, pero en este, en este es muy diferente.

– Si, también lo creo, realmente ya me había acostumbrado a huir.

– jajá, si me lo sigues poniendo fácil no respondo Maxi, ¿acaso te gustaría ser asechado por ella?, jajá.

– No es eso, es que en este tipo de pesadillas no pierdo mi conciencia y aunque sé que estoy soñando, no se comportan como me place, ¿te acuerdas que me dijiste que si despertaba cuando me hallaban simplemente lo único que tenía que hacer era dejarme atrapar por ellos?

– Sí, claro que me acuerdo, y me dijiste que estaba funcionando.

– Pero fue solo un tiempo, cuando se dieron cuenta de que me dejaba atrapar a propósito, se limitaban a atormentarme y despertaba cuando ya no podía sufrir más del pánico.

– Pero no me dijiste nada, y yo que pensé haberte dado la solución, lo siento amigo.

– Ya no importa, total ya lo olvidé y ese estúpido tullido quedó atrás junto con esa casa.

– ¿Me decías que nunca la encuentras en el mismo lugar?

– No, ayer estaba en los cuartos, en la planta baja.

– Que casa más rara, me imagino por lo que debes estar pasando hermano mío,  te deseo buenas noches aunque sé que es difícil que la tengas, mañana te escribo, ahora voy a seguir en mi relato, me has dado nuevas ideas, gracias por contar conmigo Maxi.

– Olvídalo, siempre eres de gran ayuda, mándale un beso a July de mi parte, esa prima tuya sí que me gustaría tenerla en sueños, jajá.

– jajá, que pervertido eres canalla, jajá, chao, chao.

  Brian me saca de mis tensiones, su sentido de seriedad y humor entrelazan a la perfección, ni él se imagina cuanto me ayuda a sobrellevar mi problema, pero bueno esto no se trata de él, se trata de mí. Guardo mi celular y me dirijo a la cocina, bajo las escaleras de caracol que dan a la sala y me pregunto por qué la casa en mi sueño tiene una arquitectura tan inusual, como si todo estuviera al revés, abro la nevera y saco una jarra de leche y mientras preparo el cereal que tanto me gusta repaso mi anterior sueño, Brian me molesta mucho con esta chica, pero realmente nunca he visto su rostro, incluso aunque la tuve de frente, una oscuridad espesa la cubría mientras tallaba en la mesa…. en la mesa….la mesa estaba boca abajo como todo lo demás y si…… na, solo son ideas mías, pero y si…. observo la mesa un instante, corro un poco la silla donde reposo hacia atrás y me inclino para comprobar mi absurdo pensamiento y sorpresa, no era tan absurdo, ahí estaba.

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