Capítulo 1 Opción b): Mi Única Alternativa

Mi Única Alternativa

Nathael tomó desesperadamente la espada, cuyo mango plateado brillaba cual diamante y en un veloz movimiento quitó de su garganta el arma del Dusshe. Un silencio incomodo nació luego del chasquido de ambas hojas, pequeñas partículas incandescentes caían mientras se cruzaban miradas sombrías.

– Veo que eres muy valiente como para ser un crio, una lástima tener que deshacerme de ti –expresó mientras avanzaba.

– ¡No te acerques! – exclamó Nathael oprimiendo con ambas manos el mango de la espada a la altura de su pecho.

De repente el Sabio quedó absorto, con pupilas temblorosas observaba las inscripciones en una lengua desconocida que lucía en relieve la espada del chico. Lentamente fue volteando su cabeza, hasta lograr ver una pequeña gota de sangre proveniente de su hombro, la que dibujaba su recorrido a lo largo del brazo armado. Dejando caer su espada y con esta su arrogancia, observó confuso al joven.

– ¿Cómo supiste? – preguntó

Sin saber a qué se refería, Nathael permaneció en silencio mientras esperaba atento el próximo movimiento de su enemigo…

– No me sorprende que desconozcas la dicha que tienes, en tu intento de detenerme la suerte te ha sonreído al empuñar a Perla – “Tras la derrota de Los Rojos en La Batalla del Lago Purpura, como se le llamó a tal masacre, el General de Milicia del ejército escarlata Thirion Balconor herido gravemente se trasladó arrastras hacia el Lago Ege, algunos de sus soldados cuentan que se sumergió durante treinta minutos, emergiendo de las profundidades púrpuras con Perla en su mano, la espada poseía un acero desconocido, su mango era plateado y tosco, en su hoja dos inscripciones ilegibles se extendían a todo lo largo, se pensó que daban alusión a una fecha y a una oración antigua. Según leyendas, fue forjada por Ándaro, Guardián del mar que da vida,

esta espada no era un arma cualquiera, con tan solo un rasguño de su hoja las almas de sus adversarios eran capturadas dentro del cuerpo de Thirion quien funcionaba como recipiente, condenadas a permanecer allí hasta la muerte del mismo. ¨Tu valor a despertado en mí la curiosidad, sé que no deseas morir, no hoy, y yo te daré tu segunda oportunidad, serás mi primer amado, y tu regalo se llamará AlbburLeesh (hoja del alma)… pero si lo que deseas es acabar con esta guerra sin tener que asesinar, tendrás que cargar con el peso de todos, sé que amas a tus semejantes tanto como lo hago yo, pero esto, conlleva una prueba que deberás vencer, tus enemigos serán tú y tú serás tu propio enemigo¨. Luego de que Thirion muriera, Perla (como le llamaban)  fue heredada por su hermano Heremis Balconor, quien muere tras presentar síntomas de paranoia y alucinaciones a los diez meses luego de encarcelar por vez primera el alma de un humano en su cuerpo. Los antiguos testamentos dicen que solo Thirion, a quien fue otorgada Perla, podía sostener el peso de un alma, de no ser él, el portador de Perla moriría condenando a las almas en su interior a permanecer vagando perpetuamente en el lugar donde yace su cuerpo, a esta persona se le llamaba el Knay (recipiente)”.

…Por un segundo el corazón del joven Meffo se detuvo y volviéndose consciente de lo que esto significaba tragó en seco, como quien devora su amargo futuro.

De repente, los pies de Conan comenzaron a desvanecerse, mezclándose con el viento y poco a poco todo su ser, en un arremolinado giro se abrió paso a través del pecho de Nathael desgarrando su toga. Con un profundo y agonizante dolor presenció como la herida, dejada por las cenizas que antes fueran el cuerpo del Dusshe, comenzaba a serrarse dejando en su piel una cicatriz en forma de espiral. Sus rodillas golpearon el suelo, llevó su mano derecha al corazón y apretando con fuerza exhaló un débil gemido antes de caer inconsciente…

Mientras tanto, en un subterráneo oscuro en los interiores del Castillo Blanco:

– ¿Érzza, eres tú? –  pregunta un sujeto cuyo rostro evidenciaba años de descuido, el gris de su crespa barba era opacado por la suciedad, una larga y ondulada melena caía sobre sus cansados hombros, sus débiles y temblorosas manos se aferraron a los barrotes de la celda. Una borrosa y pequeña imagen comenzaba a esclarecerse frente a sus ojos, heridos por la luz naciente tras abrirse la puerta. Una chica se acercó a la celda y los huesudos brazos del prisionero lentamente se alargaron intentando alcanzar su rostro en un errático movimiento, su fría palma se encontró con la calidez del rostro de la joven, quién serró los ojos para arrullar con sus dedos el dorso de la mano de su padre.

– Te amo mucho papá –

– Yo también mi retoño – dijo mientras una lágrima rodó por su mejilla para finalmente perderse en la espesura de la barba. El demacrado sujeto apenas pudo disfrutar del rencuentro, una mano arrebató sin piedad a su pequeña conduciéndola nuevamente hacia la oscuridad, sus manos aún se aferraban en un intento de permanecer unidos – no temas cariño, no temas – dijo el padre casi en un susurro y tras sus palabras las pupilas de la chica se tornaron firmes, y su rostro reflejó serena calma, ya no sentía miedo…

En un silencio cálido y sedante, despertó Nathael, todo era blanco, sin horizonte ni suelo.

– ¿Dónde estoy? – se preguntó mientras estrujaba sus ojos.

– Hasta que al fin despiertas – escuchó a sus espaldas. Volteó velozmente y esforzándose pudo reconocer entre parpadeos el rostro de Conan.

– ¿Qué hacemos aquí? ¿Dónde me has traído? –

– Tranquilo muchacho, ya nada puede empeorar nuestro destino, nos encontramos en el Faranto (limbo que delimita la vida y la muerte) – dijo mientras le mostraba con su mirada el lugar.

– ¿Estamos muertos? – se asustó Nathael

– ¡Todavía!, pero muy pronto lo estaremos gracias a tu ingeniosa elección, pudiste huir, pero no, era mejor jugar al héroe, ¡idiota! –

– No tienes el derecho de culparme, si estamos en esta situación es por tu obsesión de poseer Las Memorias Oscuras, intentaste matarme o no te acuerdas – gritó el chico mientras lo señalaba con dedo acusador.

– Si, si, si y que, ya nada de lo que hice o dejé de hacer importa, no estoy en posición de discutir contigo, se que antes me dejé llevar por mis ambiciones, pero aunque no lo desees tendrás que negociar conmigo –

– ¿A qué te refieres con negociar? –

– Me refiero a que te has encaminado a una muerte segura y me has condenado al sufrimiento eterno, o es que todavía no lo quieres ver – dijo mostrando en su mano los eslabones de una luminosa cadena dorada que los unía a cada margen de la misma como si hubiese sido introducida en sus pechos.

Nathael pensó por un momento en las palabras del Dusshe y consciente de que la muerte lo acechaba dejó caer sus hombros delataba su preocupación.

– ¿Qué me propones?–

– A fines de la Primera Guerra, cuando La Nación Dorada aún era un país próspero, lleno de riquezas y engrandecido tras una fructuosa victoria en la pasada beligerancia, tomo parte de su fortuna para embellecer sus ciudades construyendo hermosas y despampanantes edificaciones con un estilo único e insólito. Entre estas urbes se encontraba Kroviass (pez dorado), actual capital de este inmenso país, en su centro se erigía la biblioteca más completa y majestuosa de todos los tiempos: La Dama

– He leído sobre ella, como también sobre su trágica quema, acto que fue nombrado El Funeral de Libros, pero… ¿esto que tiene que ver? –preguntó el joven.

– Tu ignorancia no me sorprende, pero si conoces sobre el incendio, debes saber que el Rey Jacob, poco después de ser condecorado con la mano vendita para convertirse así en el segundo Meffo que se bautiza Dusshe, en su empeño por ser el único poseedor de toda esa información y cegado por su locura quemó hasta los cimientos el lugar, convirtiéndolo en cenizas así como a su cuerpo. En tal acto, gran parte del patrimonio Dorado se perdió, por suerte, en mi memoria atesoro algunos de esos tomos de incalculable valor. En uno de ellos se hablaba sobre lo que puede ser nuestra única salvación: El KnaySaruto (jarrón vendito)

– Explícate mejor – exigió Nathael

– Esta reliquia, forjada por los Caromaddas de La Nación Plateada fue entregada como ofrenda de paz al General de Milicia Thirion Balconor, quién, atormentado por las almas dentro de su cuerpo buscaba una solución que lo liberara de tal horrendo martirio. Cuentan los que lo vieron sujetar el KnaySaruto por primera vez, que al contacto de sus manos con los bordes se escucharon un sinfín de gritos y gemidos ensordecedores y algunos incluso afirman haber visto las almas en pena abandonando el cuerpo de Thirion para ser absorbidas por el jarrón. Siendo forjado durante cinco lunas, sumergido al rojo vivo en las sagradas aguas del K´Dusshe (rio sabio) y posteriormente bendecido por la Congregación de Sacerdotes del Reino de Hierro, se confirmó que su poder hacía posible que las almas atrapadas, aún siendo las más corrompidas, encontraban en su interior la paz de un descanso eterno en el Parabaal (hogar de los Dijú)

Nathael dudó un instante antes de expresarse, la historia de Conan era en extremo convincente pero la idea de confiar en la persona que antes intentó matarlo lo frenaba.

– ¿Y por qué debería confiar en ti? – se aventuró a preguntar.

– No es necesario que lo hagas, me creas o no soy tu única opción pero realmente prefiero pensar que existe una eternidad en el Parabaal que pasar el resto de tus días husmeando en esta adolecente cabecita hasta que mueras de la forma más horrible… –

– No deberías creerle – interrumpió la voz de Akeer, que al parecer había estado escuchando la conversación.

Nathael, no puedo confirmarte que miente porque siendo un ente espiritual ya no alcanzo a leer sus pensamientos, pero… –

– ¡Ah!, lo que nos faltaba, un Crummer (abreviatura del don Crummaro) – balbuceó Conan con arrogancia.

– Este criminal asesinó a Maxes Radamel, Mariscal de Kénversil (reino de plata) capital de La Nación Plateada, fue juzgado ante el Tribunal de Hierro y condenado a morir en la orca, faltando pocos días para su ejecución escapó de la Prisión A´Riscco (el foso), cuya seguridad nunca había sido burlada. Nadie sabe como lo logró, solo sé que su propio pueblo lo aborrece por traidor – el odio en las palabras de Akeer era evidente.

– ¡Espera! – Interrumpió Nathael – soy consciente de lo que puede costarme creer en alguien de su clase, pero no se trata de él y de su sórdido pasado, es mi vida lo que está en juego… no se cuanto tiempo me queda, pero deseo utilizarlo para encontrar mi propia salvación y quiera o no el es mi única alternativa –

– Si, eso Crummer hazle caso al chico, nunca te han dicho que es de muy mala educación meterse donde no se le llama – dijo Conan con un tono burlón.

– Has lo que quieras, eres dueño de tu futuro, pero como Mariscal de A’Lorka es mi deber aconsejarte – dijo resignado Akeer y luego de una breve pausa puso fin a la conversación:

Despierta

Fin del Capítulo

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