
El mayor miedo de un escritor es no saber cómo darle vida a una historia y peor aún, no saber cómo terminarla y que todos queden conformes. Por eso casi todos mis escritos terminan a medias…por miedo. En mi vida las cosas no pasan muy diferentes a las que me invento en cada cuento, dejo muchas cosas pasar solo por temor. Traté de olvidar, pero como vez…soy muy malo olvidando. Me molesta la idea de ser un tipo cobarde…no sabes cuánto. En su momento intenté pensar en que todo era una idiotez, dos personas que ni siquiera se conocen no pueden ser capaces de crear un vínculo afectuoso. Pero luego qué? Qué pasa si esa persona luego te roba el sueño, se viste de musa y baila para invocar tu inspiración, te habla a kilómetros de distancia y te hace imaginar cómo sería tenerla de frente, te hace querer besar unos labios que nunca has visto… no se un cuerdo? pero a un loco como yo eso le aterra.
Intenté olvidar una vez…luego recaí…luego más de lo mismo… para luego volverla a llamar…un último intento quizás me dio esperanzas y pude por un tiempo pensar en que esa persona me olvidó y lo último que quisiera es volverme a escuchar…pero ya ves, no se trata de si me olvidaste o no, se trata de que no logro olvidarte. Quiero pedirte perdón, por ser tan raro, por obligarte a escuchar pretextos tan estúpidamente absurdos y por hacer de mi silencio prolongado la escusa para escribir estas líneas que ya quizás no tengan sentido para ti. Da igual, no pretendo ser perdonado una vez más… solo quiero que sepas que existo, que aún te pienso y que aunque nos suene increible no logro olvidar tu voz… …



