Diario de unas vacaciones -4

Más de dos horas de siesta. Estaba agotado y me vinieron muy bien. Me desperté totalmente empalmado, como de costumbre. Eso significaba que estaba listo para una noche de lo más movida. A las 10 bajamos a cenar al comedor. Estaban todos muy elegantes, a destacar mi novia y Marta que llevaban unos vestidos que dejaban sin habla. Eran muy ceñidos, el de mi novia negro y el de Marta rojo. La falda les cubría hasta un palmo justo debajo de la cintura, dejando toda la pierna al aire. Los escotes de vértigo. Mi novia llevaba la mitad de las tetas fuera, por cierto muy morenas, con un sujetador transparente. Marta no llevaba sujetador, como ya he dicho, no le hacía falta, estaban lo suficientemente duras para mantenerse solas. Nos hacían falta unas copas que estaban en la parte alta de un armario del comedor. Mi novia se subió a una silla para cogerlas y pidió ayuda para que alguien sujetara la silla. Adrián se me adelantó, sujetó la silla y descaradamente poniendo la cabeza debajo de la falda y soltando un suspiro. No me molestó para nada. Además estaba pensando cuando sería el momento justo para contarle que me había follado, de nuevo y sin su consentimiento, a su novia.

Empezamos a cenar, estaba todo riquísimo. En un momento de la cena Adrián tiró descaradamente la servilleta debajo de la mesa. En vez de alargar el brazo y cogerla se arrodilló y se metió debajo de la mesa. La segunda vez que lo hizo me mosquee más así que yo la tiré también y me agaché. En ese momento Silvia, que estaba sentada en frente de nosotros se abrió de piernas. ¡ Mi novia no llevaba bragas!, ya se que era lo que buscaba Adrián debajo de la mesa!. Cuando me reincorporé Adrián se rió y me guiñó un ojo. Cenamos y Adrián y Silvia se ofrecieron para quitar la mesa y fregar los platos. Marta y yo nos quedamos en la mesa.

– No le habrás contado a tu novio nada de lo de la ducha?.

– Claro que no.

– Pues yo si se lo tengo que contar…es mi mejor amigo.

– Estoy segura de que el está encantado de que yo complazca a su mejor amigo.

– Aun así se lo contaré… Por cierto, ¿a que ha venido lo del tanga?.

-Simplemente es que me pone ver a los tíos con mi ropa.

– ¿Adri lo hace a menudo?

– Siempre le obligo a que se ponga mi ropa interior, a él también le gusta ponerse mis tangas.

No sabía si reír o llorar… no me imaginaba a Adrián con un tanga puesto… pero en fin.

– Bueno, solo quiero decirte que no se va a volver a repetir lo de la ducha.

– ¿Por? ¿No te ha gustado?

– Claro que me ha gustado. Si me pones cachondisimo, me pasaría el día entero follandote sin descanso.

En ese momento se metió debajo de la mesa, me bajó la cremallera y me empezó a besar el paquete por encima de los calzoncillos:

– ¡Joder Marta! Otra vez no… Ahora sí que nos van a pillar

Pero era, otra vez, demasiado tarde ya tenía la polla metida en su boca. Por el espejo de el comedor se reflejaba la cocina, mi novia estaba fregando los platos. Mientras Marta me hacia la mamada yo miraba a mi novia, pensando que no era justo que le engañara así, tanto como la quería. Sin dejar de mirarla vi como Adrián se le acercó por detrás. La cogió de la cintura y le apretó contra el fregadero. Le levantó la falda y sacándose la polla por la cremallera se la metió en el culo. La cabalgo salvajemente cogiéndole de las tetas. Yo me quise levantar para decirles algo…pero no podía, Marta estaba en mitad de la mamada y yo me moría de ganas de correrme en su cara… Entonces sonó el timbre de la puerta. Por el espejo pude ver como rápidamente Adrián sacó la polla del culo de mi novia, se puso los pantalones y salió a abrir pasando por la mesa:

– Ey! Donde está Marta?

– No se, no se… – dije disimulando los gemidos de placer y los escalofríos que me provocaba la guarra de Marta.

Adrián abrió la puerta. Era los chavales de la playa. Ya eran las once. Los salude como pude y se sentaron conmigo en la mesa. Adrián se fue a la cocina. Mi novia seguía apoyada en el fregadero, con la falda subida y con el culo abierto, esperando de nuevo la polla de Adri. Y Marta, seguía bajo la mesa comiéndome la polla. Yo no podía ni hablar. Los chavales me preguntaban cosas y yo respondía como podía, con simples gestos. Finalmente me corrí, pero Marta no salía de debajo de la mesa. En ese momento me fije que el chaval rubio que puso bronceador en la teta de mi novia, Raúl se llamaba, pegó un brinco en la silla. Levanté un poco el tapete y allí estaba Marta, comiéndole la polla a Raúl. Este me miraba y yo le hacia gestos para que disimulara y sus tres amigos no se dieran cuenta. Al chaval le costaba hasta respirar y se agarraba con fuerza al tápate. Se le escapó un gemido cuando se corrió, sus amigos no lo entendieron y lo miraron con caras raras… En eso Marta, sin ningún disimulo salió de debajo de la mesa y subió las escaleras hacia su habitación. Entonces todos lo entendieron. Nos miraron a Raúl y a mi con cara de sorprendidos, nosotros, pues con una cara de relajación y felicidad impresionante.

Uno de los chavales se fue para la cocina. Yo sabía que se iba a encontrar con Silvia y Adrián en pleno folleteo, pero le deje ir… No tardó ni 5 segundos en salir de nuevo… y me dijo:

– Oye tío, no es por nada pero tu amigo se está follando a tu novia?

– Tranquilo chaval! Tú también podrás follártela luego.

Pusieron todas caras de sorpresa. Yo empecé a servirles una copa. Nos sentamos en el sofá, ya con Adrián, Silvia y Marta. En un momento de la noche, Adrián me llamo para hablar conmigo en el jardín.

– Oye Toni, te tengo que decir algo importante.

– Que te has follado a mi novia. A que si!.

– Sí, pero como…

– Os he visto por el espejo. No pasa nada. Yo también me he follado a la tuya.

– ¿Cuándo?

– Esta tarde, mientras Silvia y tú dormíais, en la ducha.

– Joder que puta que es…

– Sí que es un poco guarra, pero yo también tengo la culpa, dos no follan si uno no quiere.

– Bueno Toni, hagamos un pacto. Durante estos diez días podremos cambiar de pareja siempre que queramos, pero al volver a casa todo volverá a la normalidad. Ok?

– Ok

Entramos al salón y lo que vimos fue acojonante. Silvia y Marta estaban en un sofá, sentadas y los cuatro chicos estaban ya en pelotas, con la polla dura abalanzándose sobre ellas:

– Eh! Vamos a poner unas normas, follareis de uno en uno y solo con mi novia Silvia.

– Y ¿por qué con la otra no? – dijo Nacho, otro de los chicos.

– Sí, si que podéis, si ella quiere claro – contestó Adrián.

– Me muero de ganas de desvirgar a los chavales – contesto Marta.

– ¡Pero serás…! exclamó Adrián.

– Bien! Hagamos turnos, empiezas tu Raúl. Y los demás a mirar hasta que acabe.

Tenia desde hacia tiempo la polla cogida con la mano y se abalanzó sobre las tetas de mi novia y le bajó los tirantes del vestido:

– Vaya melones, desde el primer día que te vi no puedo parar de pensar en ellos!, me moría de ganas de chupártelos, mordértelos, saborearlos… que suerte tiene tu novio que puede pasar horas con ellos… ¿me dejarás que luego me corra encima de ellos?.

Mi novia solo afirmaba con la cabeza, gimiendo y apretando la cara de Raúl contra sus tetas. Los demás miraban atentamente, meneándosela y babeando, deseosos de probar los melones de mi novia o el culo de Marta. Adrián y yo nos miramos, la escena era acojonánte, nos sentamos en el sofá de enfrente y también nos empezamos a pajear viendo la escena.

– Nacho, empieza tú con Marta, mi novia – dijo Raúl.

Y Nacho no tardó ni un minuto en acercarse y meterle la polla en la boca a Marta. Los huevos le rebotaban en la barbilla y de vez en cuando la sacaba y se la restregaba por toda la cara, pegándole pequeños golpecitos con el capullo sobre sus mejillas. Marta se había bajado el vestido, dejando sus tetas al aire que las tenia cogidas fuertemente Nacho, mientras exclamaba «¡Dios que tetas más duras!».

Habían pasado cinco minutos y Raúl seguía comiéndole las tetas a mi novia. Me levanté con los pantalones por los tobillos y con la polla durísima y me acerque a ellos. «Venga Raúl, cambia ya de plano que le vas a desgastar los pezones». Haciéndome caso se arrodilló, mi novia se abrió de piernas y el metió la cabeza para saborear su almejita. Se ayudaba con los dedos, le metía el dedo índice hasta el fondo. La verdad es que el chaval sabía cómo hacerlo, no sé si tenía mucha práctica pero se estaba luciendo. A juzgar por la cara de viciosa que ponía mi novia. Max, el tercero de los chavales entró a escena. Se sentó al lado de Marta que seguía comiéndosela a Nacho. Esta hizo un ligero movimiento, se levantó sin sacarse la polla de Nacho de la boca y se corrió a un lado para sentarse encima de la polla, grandísima por cierto de Max. Debo reconocer que fue en el único momento en el que me sentí celoso, cuando Max se la clavó a Marta por el culo.

– ¡Dios! Que culo más prieto, me va a reventar la polla – decía Max

– Eso nos pasa a todos cuando lo probamos por primera vez – le dije yo.

– ¿Cómo? Tú lo has probado también Toni – me dijo mi novia

Pero en eso, muy hábilmente, Ivan, el cuarto chaval se acercó y le metió la polla en la boca. Mi novia, sorprendida no tuvo más remedio que empezar a comer y quedarse sin respuesta. Raúl no aguantaba más sin meterle la polla a mi novia, apartó a Ivan, levantó a mi novia del sofá y se tumbó él. Mi novia se acostó encima de Raúl, dejando caer sus tetas sobre su cara. Raúl orientó su polla hacia el chochíto de Silvia y empezó a darle empujones. Fue entonces cuando Iván se puso encima de mi novia y le folló el culo. Una doble penetración! Y yo sin participar…no me quise entrometer, Silvia estaba disfrutando y se lo merecía así que seguí pajeándome junto a Adrián en el sofá. Nacho y Max habían imitado la postura de sus amigos con Silvia, aunque habían discutido porque ambos querían metérsela por el culo. Estos fueron los primeros en terminar, cuando estaban a punto de correrse quisieron parar, pero Marta aceleró el ritmo y les hizo correrse de inmediato.

– ¡No correros dentro joder! – gritó Adrián

– Demasiado tarde, contesto Marta riéndose.

Los chavales terminaron agotados, se sentaron en el sofá, uno a cada lado de marta, que los tenia cogidos por la cintura. Raúl e Ivan seguían con Silvia:

– Me voy a correr Silvia… déjame que lo haga sobre tus tetas… – dijo Ivan

Se pusieron de pie. Silvia se acostó boca arriba en el sofá y Adrián y yo, también a punto de corrernos, nos levantamos e hicimos un corro junto a Raúl e Ivan encima de ella. Nos corrimos los cuatro, casi a la vez, encima de sus tetas, que quedaron totalmente pringosas de leche. Las chicas se subieron a ducharse a las habitaciones mientras nosotros nos vestíamos en el comedor. Vi como Nacho se intentaba escapar disimuladamente a la habitación a mi habitación, detrás de Silvia:

2 comentarios sobre “Diario de unas vacaciones -4”

    1. Pues…hoy toca que actualice, voy a complacerte. Para mañana ya puedes regresar y leer las demas. Por cierto, felicidades, eres el primero en comentar en esta temporada del blog. (Imagina el confeti y las luces enfoccadas en ti) !!FELICIDADES!!

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