bluryface dijo:
25 mayo, 2018 en 1:22 am (Editar)
bien quiero que escriban algo (y esto lo digo en serio, aunque tienes que leerlo con voz de doblaje, un acento neutro tirando para español, y con muchos matices exclamativos) acerca de un chico que descubre en su cumpleaños 11 que es un mago, y una persona grande y peluda lo lleva a una escuela de magia…. MIERDA… me he hecho el lio, que ese es HARRY POTTER Y LA PIEDRA FILOSOFAL…. ya sabia yo que no tengo tanta imaginacion… bueno en ese caso escribe algo sobre un poni color caca que trafica con estupefacientes, genero: HUMOR NEGRO


Little Pony
Al fin las sombras se tejen en los rincones, pego un bostezo que se escucha a millas de distancia, la noche ha llegado y mi trabajo comienza. Tengo todo lo que me hace falta, mi arma tiene llena hasta la última recamara, la mercancía se encuentra dentro del maletín negro, es hora de traficar. Me miro al espejo, peino mi crin retirando uno por uno los rolos, y me deleito observando el brillo de las nuevas herraduras que compré, son de oro macizo, ese último trabajito me dejó mucho cash, pero también me dejó muchos problemas, ahora la banda de traficantes más poderosa de Losercity sabe de mí, Los Osos Hormigueros Rosa. Su jefe (Lenguado), da mucho yuyo, pero no me dejaré intimidar por esa banda de miopes, les picaré la lengua uno por uno…..a quién engaño, se me aflojan las herraduras solo de pensar en ellos. Cierro los ojos, pego un relincho y patas a la obra… Voy por las sombras, me muevo entre la multitud, inhalo Elio para que mi áspera voz se torne más fina y así no puedan reconocerme, al principio solo conseguía que los yonquis se rieran de mí, pero luego de que les dejara marcado los clavos de mi herradura en la boca han aprendido poco a poco que los dientes ya no salen, y si no me creen pregúntenle a Kako el mono, que todavía le hiede a sicote la boca.
Llegó a la esquina del Bajichupa, el conocido bar nudista que es mi nueva y obligada zona de venta, donde más duros hago en los últimos tiempos. Es que desde que los osos hormigueros tomaron el control, se ha vuelto difícil el encontrar buenos clientes y tengo que conformarme con la escoria que pulula alrededor de este antro de mala muerte. Ahora vivo mirando sobre mi hombro, con el sobresalto que me provoca salir a la calle he pensado hasta en usar un pañal para, en caso de que me encuentren y mi estómago no aguante la presión, al menos no me vean hacerme encima. Si solo tuviera los huevos de hacerles frente a ese Lenguado come hormigas.
La noche está comenzando a helarse, espero al amparo de las sombras a un cliente, pero los que salen o ya tienen material o están demasiado borrachos como para querer algo más con que colocarse. Uno de ellos, un perro, con su maldita costumbre de levantar la pata para evacuar sus líquidos, casi me mea encima, con el pedo que traía, estoy seguro que no era capaz de ver ni un palmo delante de sus narices. La coz que le propiné en el “fiámbrelo”, le quitó de golpe todo el tequila y los chupitos de whisky que había pagado con su mal habido dinero. Se perdió en la oscuridad del callejón profiriendo maldiciones, literalmente con el rabo entre las patas. Junto a el paso una extraña silueta con cuernos.
– ¿Qué vendes?- me preguntó una chiva. Ya bajo la poca luz la observo por unos instantes, su falda era tan corta que se le salía la cola, y las tetas le colgaban, son las tetas más asquerosas que he visto, no entiendo quien pagaría por eso…pero da igual.
– Tengo de todo, la mujer del Coco, la virgen María, el estornudo, súbete a la nave, pastillitas mentiplus…. ¿Qué quieres?
– Dame algo para olvidar las cosas asquerosas que he hecho hoy.
Por un momento no sabía si me estaba hablando a mí, pero luego de observarla detalladamente comprendí que la pobre aparte de fea era visca, la lastima es algo malo para mi negocio, pero al final terminé regalándole unos gramillos. Los puse en su pata como quien regala un par de alas, realmente no sé si me agradeció a mí o al poste, pues sus ojos se perdían en la noche.
Me hartaba de esperar fuera como los perdedores, el último negocio del que les hablé, fue precisamente con el dueño del bar cuyos aledaños recorría para ganarme “honestamente” mi dinero. Decidí arriesgarme como la última vez.
Entré en el Bajichupa, el portero me miró con cara de pocos amigos, era un Pitbull con muy mala leche cuyas pulgas no recuerdo, la última vez que vine era un Pastor Alemán con un par de morados y duros huevos. El pitbull me mostró una camada de amarillentos dientes, muelas y colmillos, eran como dagas lista par desgarrar a cualquier incauto que se atreviera a intentar hacerse el listillo. Para mi suerte, su jefe no rechazaba nunca los buenos negocios, incluso si estos lo ponían en riesgo de que Lenguado y su banda de gilipollas miopes y rosas supieran que hace negocios con alguien más. Puso su pata sobre mi pecho para evitar que entrara y me comenzó a doler el estómago, cada vez la idea de los pañales sonaba más práctica. Me tomó de las crines y se me acerco tanto que casi me besa.
– ¿Pa donde tú crees que vas? – gruñó.
Su aliento olía como si no se lavara el hocico en meses, me provocó arcadas, genial, ahora no sé ni siquiera por donde potar, si por detrás o por delante. Trague en seco y domé la avalancha que ya se comenzaba a recorrer mi colon amenazando con hacerme quedar en ridículo. Mientras trague el buche de vómito que escalaba mi garganta devolviéndolo a mi tracto intestinal. Realmente no sé cómo mantuve la compostura y no grité como una chica, aunque con el helio, ya no hacía falta que lo fingiera.
– Dile a tu jefe que soy Little Pony.-dije con voz de helio, el adefesio con forma de perro sonrío.
– Jefe aquí afuera hay un Pony color caca que dice que lo conoce.
Al parecer Mandraga, me esperaba hacia ratos porque el perro asintió con la cabeza y de un empujón me lanzó hacia la entrada. ¿Pero si no le había dicho que vendría?
– Cuidadito, pa que sepa, que relincho y me pongo to loco –le dije con cara de malo, pero la vos de helio se robaba nuevamente mi masculinidad, lo único que logré fue que se riera de mí. No le presté más asunto, Mandraga me esperaba y yo traía un encargo sustancioso.
Llegué al despacho, surque el umbral y lo encontré a Mandraga entre penumbras sentado en su buró, su moco de guanajo colgaba y reposaba sobre su pico.
– Dime, ¿tienes algo para hacer negocios? – dijo y acto seguido sentí ese gorjeo involuntario que se le sale como un ataque epiléptico. Aguanté para no reírme, pues si lo hacía podría costarme la vida, todavía recuerdo lo que le pasó al último que rió de su guanajera, Felipe el gallo, le arrancaron pluma por pluma, y lo hicieron caminar por toda Losercity.
Saqué de mi maletín unos kilos y cuando lo hice, sentí un conocido lengüeteo desde la oscuridad. Mandraga guanajió entre risas: –Este es tu último encargo Little Pony – me dijo y desde la penumbra salió la banda de Osos Hormigueros Rosas y Miopes.
– Holaz pequeño Ponyz – me dijo Lenguado mientas salpicaba saliva por todas partes.
Lo que había estado temiendo todo este tiempo finalmente aconteció. La caca corrió como agua por mi entrepierna, embarrando mi bonita cola corrió hasta las pezuñas, por suerte mi color camufló la diarrea.
Quise tomar mi arma, pero mi cuerpo no respondía, por un momento pensé que había llegado ese día en el que pagaría por todos mis pecados. Así que serré mis ojos y abriendo mis brazos me entregué al castigo.
Quería matartez con mis propiaz manos, pero no quiero enzuciarmez – dijo Lenguado – pero no creaz que saldráz de estas
Solo sentí el sonido de un disparo, acto seguido mi cuerpo reposaba en mi propio estiércol y toda mi vida pasó delante de mis ojos, el establo donde nací, el potrero donde solía correr, el heno que preparaba mi linda madre poni rosa, y por un momento escuche la voz de mi padre, al que nunca conocí, pues fue asesinado por mi abuelo materno al enterarse que un burro color caca había perjudicado a su pequeña poni, y luego solo silencio, entre parpadeos y agonía sentí como fui desechado en el callejón tras el Bajichupa, el frio asfalto me daba la bienvenida y sonreí, pues sabía algún día mi tumba seria la calle.
– ¿dónde estoy? – me pregunto mientras me levanto de una incómoda cama con el hombro adolorido y vendado.
– esta es mi casa – dicen desde un sillón
– en la penumbra del cuarto oscuro solo pude apreciar la silueta de quien me contestaba, retiro la sabana que me tapaba y me doy cuenta de que estaba completamente desnudo.
– ¿Qué me pasó, como llegué aquí? – pregunto
– yo te he traído – dice la voz femenina mientras se levanta del sillón y deja ver su rostro con la claridad de la luna que entra por la ventana.
Al principio no la reconocí, pero esos ojos extraviados me hicieron recordar, era ella, la chiva yonqui a la que le regalé coca, por un momento recordé todo y sonreí, pues sabía que había librado de la muerte.
– Tuve que ducharte, pues entre la sangre y la mierda no sabía diferenciar cual era tu color – dijo mientras miraba la ventana, o a la puerta, o a mí…..quién sabe…el caso es que me ardía un poco la entrepiernas y a ella le costaba caminar e incluso tenía síntomas de tortícolis, no quise hacerme muchas interrogantes pero algo me dice que se abusó de mí mientras estaba inconsciente.
– Me salvaste la vida y eso es algo que nunca olvidaré – le dije
– no, ni yo tampoco – me dijo mientras se frotaba el trasero por debajo de la minifalda.
– ¿y ahora que piensas hacer? – pregunta
Sinceramente concordamos con la misma pregunta, ¿y ahora que pienso hacer?, lo perdí todo, mi arma, mi mercancía, mi dinero, e incluso una de mis herraduras de oro macizo, fui traicionado y entregado a Lenguado, ese Guanajo me las tiene que pagar, pero todo a su tiempo, renaceré entre los muertos y recuperaré mi estatus como el mayor traficante de Losercity, la venganza de Little Pony se hacerca……



