El Origen de Todo
Nathael despertó de un sueño profundo, se encontraba sobre su cama, a su lado Iris sostenía su mano, en el otro extremo Akeer aguardaba.
– ¿Dónde estoy? – preguntó desorientado.
– Tardaste mucho en despertar – dijo el Mariscal de A´Lorka mientras se le acercaba
– Déjalo descansar Akeer – dijo la madre del chico
– Seré rápido ¨mida¨, no te preocupes, si pudieras dejarnos a solas – dijo el del Clan A Maro. La madre salió serrando la puerta de la habitación a sus espaldas.
– ¿Qué recuerdas? – preguntó
– Todo, por desgracia lo recuerdo todo – dijo Nathael mientras revisaba las vendas que cruzaban su pecho
– ¿sigue aquí, verdad? ¿Conan se encuentra dentro de mí, cierto? – preguntó mientras se levantaba de la cama.
– Sé que te encuentras asustado, pero debes conservar la calma, buscaremos la decisión correcta – dijo Akeer.
– Ya tomé mi decisión, saldré en búsqueda del KnaySaruto (jarrón vendito), y así expulsaré de mis entrañas a Conan –
– Si lo dices así me lo tomaré muy feo chiquillo – una voz resonó en la cabeza de Nathael.
– Ya te había olvidado vejete, que te lleve dentro no quiere decir que seremos amigos, no más no me mato y te dejo ahogarte en un sufrimiento eterno porque valoro mucho mi vida, así está escrito en los códigos caromaddas ¨amarás a tu vida por encima de todo¨. Si tan solo… ¿qué tipo de arma es capaz de hacer tal hechicería? – preguntó el joven
– no se trata de hechicería, ni de magia, tales cosas no existen – dijo Akeer – en nuestra tierra viven siete objetos, siete armas llamadas Las siete Leesh, forjadas por los Dijú desde la Antigua Tierra, Perla AlbburLeesh (hoja del alma) existiómucho antes del juicio final… –
– La Espada de ¨Tizona¨ – dijo el chicointerrumpiendo a Akeer
– ¿Cómo lo sabes, te lo ha dicho Conan verdad? – preguntó
– Creo que sí, no sé, solo me vino a la mente – respondió Nathael.
– En su poder Conan poseía otra de las siete hojas, Luminosa FaroLeesh (hoja de luz), la hemos recuperado y escondido junto a Perla, ambas armas son demasiado poderosas, si no hubieses actuado y empuñado a Perla, quizás Luminosa se hubiera llevado tu visión, esta espada puede privar de la vista a quien mire fijamente su hoja… –
– La espada de ¨Honjo¨ – nuevamente interrumpe Nathael – no entiendo nada, no sé quién es ese tal Honjo, nunca había visto esa espada. –
– Tranquilo muchacho – dice desde sus adentros Conan – ahora somos uno, puedo darte toda o parte de la información que poseo, quizás en algunos momentos comprenderás cosas que antes desconocías, vete acostumbrando, la información es poder –
– Debo marchar cuanto antes, no puedo esperar a que el tiempo se me acabe, ¿Dónde se encuentra el KnaySaruto? – preguntó el chico
– No es tan fácil pequeño, el jarrón vendito fue escondido por el mismísimo párroco y general Thirion Balconor, luego de su muerte se llevó a la tumba el lugar donde descansa la reliquia, debemos encontrar la tumba del verdugo – dijo Conan.
– Ya me estoy hartando de tus cuentos, ¿que pudiéramos encontrar en la tumba de Thirion?, huesos, ratas… ¿Qué más? – preguntó alterado Nathael.
– Sigues siendo un ignorante, a veces me pregunto por qué los Dijú escogieron a alguien así para darle el don de la sabiduría, sé que eres joven y todavía te falta mucho por recorrer, quizás esta situación te ayude a despertar un espíritu aventurero que te muestre cómo funciona el nuevo mundo a tu alrededor, este nuevo mundo donde hasta los muertos hablan, si queremos encontrar al KnaySaruto, debemos preguntárselo a Thirion, pero antes tienes que encontrar a cierta persona, esa cuyo don sea capaz de despertar a los muertos –
– ¿Te refieres a un Renimmo?(don que significa umbral, personas capaces de despertar a los muertos, aunque solo un tiempo limitado)- preguntó Akeer.
– Efectivamente, solo un Renimmo podría ayudarte a encontrar al Jarrón Vendito, debemos dirigirnos a Thuemíll – dijo Conan
– Estás loco,Thuemíll se encuentra en la Nación Celeste, la guerra está a punto de estallar, si descubren que Nathael es de la escarlata lo asesinarán – dijo el Mariscal
– No hay otra opción, la última vez que escuché hablar de ese don fue en Thuemíll, puede que luego de su destrucción en la pasada guerra ya no exista ninguno, pero no puedes matar las esperanzas de este chico, eres muy cruel Crummer escarlata. – dijo Conan
– No se hable más, partiré mañana, me tomaré el tiempo de despedirme de mi madre y de Kron, ha sido como un padre para mí, dame tu bendición Akeer – dijo Nathael.
– Que el fuego de la hoguera te acompañe he ilumine tu camino, que los Dijú sientan orgullo de su hijo – dijo el Mariscal y acto seguido se retiró de la habitación…
El rocío de la mañana humedece sus párpados, el viento despeina su alocada cabellera oscura, el joven jinete cabalga persiguiendo una posibilidad, por tierras que jamás había pisado, a sus espaldas su hogar se hace pequeño con cada galope, avanza en busca de alguien desconocido, mientras los viajeros lo escuchan conversar consigo mismo.
– ¿Hueles eso? – preguntó Nathael
– puedo oler lo mismo que tu hueles, puedo sentir lo mismo que tu sientes, puedo saber lo que estás pensando incluso antes de que lo pienses…si te refieres a ese hedor a madera quemada, sí, puedo olfatearlo – dijo Conan
– ¿Dónde estamos? – preguntó el chico
– Seguimos en tierras escarlata, la ruta que estamos tomando nos lleva al Lago Ege, esta región pertenece a Fiura – dijo el Sabio. A medida que avanzaban el olor a leña quemada se hacía más fuerte y en el aire viajaban pequeñas partículas de cenizas, llegando a la punta de la colina se extendía una pradera, a lo lejos, en el horizonte se apreciaba la arboleda que nacía junto al lago, cuyo follaje de un verde con vida, la diferenciaba del resto.
– ¿Qué es eso? –preguntó Nathael mientras señalaba lo que al parecer era una pila de maderos carbonizados, justo a mitad del llano.
– Parecen las ruinas de una casa que se incendió, vallamos a ver, quizás murieron todos y encontremos algo de valor – dijo Conan
– No sé por qué no me sorprende tu falta de escrúpulos, realmente eres una persona retorcida, me doy asco a mí mismo por llevarte en mis adentros – dijo el joven mientras descendía con un lento trote de su corcel.
– No ha quedado nada, y si eso es lo que creo que es, debemos irnos de aquí cuanto antes, recuerda que no podemos perder nuestro tiempo – dijo el sabio refiriéndose a dos cuerpos chamuscados que yacían bajo las vigas calcinadas.
– Aquí sucedió algo raro ¿no crees?, mira… – dijo mientras señalaba la espada que reposaba cerca de uno de los cuerpos, como evidencia de un posible combate – probablemente los asesinaran antes de quemarlo todo –
– no debes hacer suposiciones antes de conocer los hechos, esto es trabajo del Mariscal, déjaselo a nuestro querido amigo el Crummer, sigamos nuestro camino – dijo Conan – una tormenta se acerca desde el Lago, creo que lo más conveniente es ir rumbo al Claro, llegaremos al anochecer –
– Opino lo mismo, apurémonos, acamparemos allí, estamos a seis días de Thuemíll – dijo Nathael mientras palmeaba las grupas de su caballo, quien partió a toda velocidad.
La tarde se echaba, osca y nublada, el chico baja de su montura y con la rodilla derecha hincada lleva dos de sus dedos a la frente, permaneciendo con sus ojos serrados.
– ¿Qué haces? – Preguntó Conan, pero el chico no le contestó, se levantó con la vista puesta en el horizonte, en un leve esfuerzo subió en su caballo, hincó los tobillos sobre sus ijares y prosiguió su camino rumbo a la Celeste…
Casi de traspiés y cargado de maderos llega Brook al campamento.
– Deja los maderos aquí – le dice Rulf, a su compañero Fardo. Su jefe se encontraba encogido, expectante, reposaba ambos brazos sobre sus rodillas, por debajo de su capucha sus pupilas brillaban mientras observaba a Kora. La chica se encontraba sentada sobre sus piernas, una cuerda lastimaba sus muñecas atadas a su espalda, otra cuerda, un poco más suelta abrazaba su frágil cuello y se extendía hasta terminar en la mano vendada de Marko.
– Algo le pasa al Jefe, lo noto pensativo, ¿crees que no quiera seguir con su misión? – pregunta en voz baja Brook al Fardo de orejas puntiagudas.
– No sé, lo conozco desde hace mucho y nunca lo había visto así, pero si pudiste escuchar su historia sabes de que se trata, esa chica es la culpable de que luzca esas vendas por todo su cuerpo… – dijo Rulf
– No lo entenderían ni en mil años, par de inútiles – interrumpió Marko – recuerden que puedo escucharlos, parece que realmente quieren que los mate aquí mismo y me lleve todo el mérito –
– Lo sentimos mucho – lloriqueó Brook mientras se inclinaba ante el Crummer encapuchado – no queríamos faltarle el respeto jefazo, solo estábamos preocupados por usted y por nuestra misión.
– En algo tienen razón, esta chica es la culpable de mi apariencia – dijo mientras se levantaba, la tenue luz de una luna naciente iluminaba las vendas de su rostro – siento que he terminado con mi venganza, he matado a Owen y he ordenado asesinar a su esposa ante sus ojos, pero noto que no es suficiente – una lágrima corrió por la mejilla de Kora tras escuchar las palabras de Marko.
– Soñé tanto tiempo con este momento, y ahora que lo he logrado sigo sintiendo el mismo vacío, acaso solo terminaré mi rabia matando a la verdadera causante de toda mi desgracia – dijo el Crummer
– Pero jefe, recuerde todo el oro que nos dará Scáriot si le llevamos a la chica – dijo Rulf
– Lo sé – susurró Marko – si realmente la sangre de esta chica cumple con los requisitos de su don nuestro rey dará lo que sea, incluso estoy pensando en pedirle más –
– Pero jefe – dijo Brook preso del miedo que le provocaba pensar solo en tratar con su rey
– Calla… – interrumpió el vendado – Scáriot quiere la sangre de esta niña para revivir a Brandon, no solo es nuestro general celeste, se trata de su querido hermano, por traerlo de vuelta sé que estaría dispuesto a pagar aún más –
Un minuto de silencio recorrió el pequeño campamento. Rulf levantó su nariz mientras sus agudas orejas se movían oscilantes. – ¿Puedes sentirlo? – preguntó a su compañero Fardo. Brook olfateó la noche, he hiso uso también de sus cortas orejas. – Sí, está muy cerca, pero parece no moverse, se encuentra solo – dijo.
– Ay algo raro – dijo Marko – puedo escucharlo hablar, sé que nos ha visto, y se encuentra en un debate, pero no escucho responder a su acompañante –
– ¿Qué hacemos? – Preguntó Rulf – podrían ser exploradores de la escarlata, hay tropas en el bosque muy cerca de aquí, quizás uno de ellos camufló su presencia –
– Un Gouster (don fugaz) quizás – interrumpió Brook
– Empezar un combate en esta zona de el Claro descartaría nuestra posición, las hondas de sonido se esparcen muy bien aquí, lo mejor será esperar a ver cuál es su siguiente paso – dijo el que manda mientras escondía a Kora bajo una rustica tienda.
Escondido en las sombras de la noche, Nathael se escudaba tras los arboles- ¿Quiénes son? – se pregunta
– Solo puedo ver a cuatro, contando la chica a la que acaban de esconder en la tienda, puede que allí descanse uno o quizás dos – dijo Conan.
– ¿Qué hago? ¿Serán de La Escarlata?, cerca de aquí sé que acampa una pequeña legión de nuestro Rey Federico, pero sus atuendos son muy raros, parecen ser mercenarios – dijo el joven
– Lo que sea, no es de nuestra incumbencia averiguar quiénes son, será mejor seguir, si yo estuviera al mando de seguro tendría el valor necesario como para presentarme, pero tú eres muy débil como para enfrentar a más de uno – dijo Conan con arrogancia
– Já, no me hagas reír, ¿y entonces como un tipo tan fuerte como tú terminó sometiéndose ante un joven bibliotecario? – preguntó irónicamente Nathael
– Solo tuviste suerte – respondió el Sabio angustiado.
– Me preocupa algo, la chica que introducían a la tienda, se encontraba atada, quizás es una prisionera, no me gustaría continuar y luego pensar que no ayudé a una compañera. – dijo el chico.
– Tú como siempre, eres demasiado ingenuo, deja que un Sabio te instruya, vez a los dos junto a la fogata, son Fardos, sus orejas los delatan, eso quiere decir que de seguro ya notaron que estamos aquí –
Nathael se dejó caer al suelo – ¿en serio y me lo dices ahora? –
– El tercer personaje – prosiguió Conan – es el que realmente me preocupa, las vendas que cubren casi todo su cuerpo me imposibilita definir qué tipo de don posee –
– ¿Quieres decir que es imposible que pueda vencerlos? – preguntó Nathael
– Nunca dije eso, ahora mismo eres un Sabio, desconoces el gran poder que esto conlleva, si tan solo tuvieras la noción de tu nueva habilidad – dijo Conan
La fogata se avivó tras recibir más maderos secos.
– ¿De qué hablan jefe, cuéntenos? – preguntó Brook
– Calla, déjame escuchar – dijo Marko – por lo visto uno de ellos es un Sabio, nunca he tenido la dicha de lidiar con un don así, por lo que se, ellos saben el origen de las cosas, pero no sé con claridad a que se refiere dicho término, nos mantendremos expectantes, si nos atacan, actuaremos a mis órdenes, ¿entendido? –
– Si jefe – dijeron un voz baja, casi a coro. – Ya lo decidí – dijo Nathael.
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