Élio despertó de un sobresalto, gotas de sudor humedecían la cabellera negra que caía sobre sus ojos, su corazón latía como si quisiese salirse del pecho.
– ¿Qué ocurre amor mío? – Pregunta su joven esposa sentada en una de las esquinas de su cama.
– Nada cariño, es solo la guerra, sé que debo partir hoy hacia Zaphir y me cuesta mucho dejar a mi hija – Observó por un instante a su pequeña de solo dos años de nacida mientras dormía profundamente en su cuna.
– ¿Y no extrañarás a la madre? – pregunta Luppe mientras sonríe para luego besar a su esposo.
– Claro que te extrañaré, a todos, a mi madre, a mi padre, a todos en Thuemíll. A veces no sé si fue una buena decisión cargar con tanta responsabilidad – Dijo Élio mientras ajustaba ya su uniforme celeste.
– Claro que no cariño, nunca has tomado una mala decisión en tu vida, eres el orgullo de todos en Thuemíll, y tu hija se sentirá orgullosa de ti algún día – Dice Luppe mientras aprieta el cinturón que sostiene una funda dorada.
– No tengo fecha de retorno, Scáriot me ha convocado para decidir cómo moveremos nuestras tropas, es muy importante recuperar Mysvally, pero para eso necesitaremos más soldados. Nadie quiere sacrificar sus hijos en una tierra que ya perdimos en guerras pasadas –
– No te preocupes, nuestro rey es muy sabio, el hallará la forma de motivar a toda la Nación Celeste, tu a lo tuyo, que para eso eres el chico prodigio de Thuemíll, da lo mejor de ti y siempre piensa en regresar, no te perdonaría si nos dejaras a mí y a tu pequeña Érzza solas – dijo ésta poniendo sobre los hombros de su marido una enorme camisa blanca, de mangas largas y cuyo extremo inferior casi arrastra al suelo.
– No están solas cariño, tienes a mi madre y a papá, pero no dudes en que regresaré, siempre lo hago ¿verdad? –
– Claro que sí, ahora ve, despídete de tu hija y trae honor y alegría para tu pueblo, no hagas esperar tanto a la Gran Mesa (se refiere a la junta de generales de la Nación Celeste) –
El joven jinete partió temprano hacia Zaphir, la Gran Mesa se montaría a la mañana siguiente. Ya de tarde decide darle descanso a su bestia y hace parada en una de las posadas cercanas a la capital. Empuja la puerta y pasa la vista al lugar, rodeado de marginados con hedor a alcohol, decide sentarse en una de las mesas más apartadas mientras ocultaba su rostro tras el enorme cuello blanco que solo poseen los uniformes del alto mando de La Celeste. Pide una henit (bebida elaborada con alcohol, rebajada con frutas y raíces que la hacen efervescente)
– Pero miren a quien tenemos aquí – dijo un personaje descubriendo el rostro del chico – si es Élio, el niño prodigio de Thuemíll –
Élio solo lo observó. Una obesa y gigante bola de grasa se apoyaba con ambos brazos sobre su mesa, de su rostro nacía una barba negra cubierta de pequeños trozos de carne y goteante de cerveza.
– ¿Cuál es el motivo de que nos regale su real presencia ge-ne-ral-sillo? – dijo mientras sacudía un enorme cadera de pavo justo sobre el hombro de Élio, allí donde se encuentran las tres pirámides doradas que lo condecoran como General de la Celeste.
– No quiero problemas, solo estoy de pasada, preferiría hacerlo sin tener que ser molestado – dijo el General de tan solo 20 años.
– Claro, claro como usted diga – dijo el sujeto mientras se daba la vuelta – puede usted disfrutar tranquilo, pero primero escuche una cosa – se voltea nuevamente – no es del agrado de ninguno de los de aquí presentes que un niño dirija a nuestros soldados, debes ser muy querido por nuestro monarca para darte un título en la Corte, Jajá, si ni siquiera tus codos llegan a la Gran Mesa, es una falta de respeto para nuestra nación que uses ese uniforme, te queda demasiado grande – tomó el sujeto la jarra de henit sobre la mesa y la vertió poco a poco sobre el joven – quizás si te lo mojamos se ajuste un poco a tu pequeño cuerpecito – Todos los presentes reían.
Élio tomó de la muñeca al sujeto y luego de murmurar algo este dejó de derramar el líquido. Caminó hasta la barra y se regresó con dos jarras de henit, puso una sobre la mesa del joven y dijo – Aquí tiene – Luego se dio la vuelta y poco a poco derramó la segunda jarra sobre su propia cabeza.
Élio ingirió su bebida y salió de aquella pocilga dejando a una multitud paralizada, montó su caballo y retomó rumbo a Zaphir.
Las puertas del Castillo Blanco se abrieron – General de la Quinta Armada Celeste Élio Leffrán – Gritó uno de los guardias mientras el joven pisaba la alfombra carmesí. Hincó su rodilla frente al trono y llevó dos de sus dedos de la mano derecha al corazón.
– Póngase de pié joven Élio – dijo Scáriot – A tenido un largo viaje, puede descansar en su habitación, mañana será un día agitado –
El joven se irguió – Gracias su alteza, esperaré con ansias a que amanezca – dijo y tras una reverencia marchó por uno de los pasillos a la izquierda del trono. Se encontraba muy agotado, calló de un tirón en la cama sin quitarse la ropa, quedó totalmente rendido.
La noche pasó, los ruidos del Palacio comenzaban a disminuir. La Gran Mesa ya se había montado en una de las habitaciones del piso inferior.
– ¿A que esperamos? – Pregunta Wileth General de la Primera Armada Celeste. (Este de cuerpo enorme y de gruesas manos, nacido en un pueblecillo de la celeste llamado A´Runis, su don es conocido como Brákmon o don de la bestia)
– El rey aún está en sus aposentos – dijo Brandon General de la Segunda Armada Celeste y Mariscal de Zaphir (nacido en la capital, Brandon es el hermano menor del rey Scáriot, su don esGouster odon fugaz).
– Tu hermano como siempre, llega cuando ya estamos todos – refunfuñó Wileth
– ¿Y dónde estará nuestro pequeño Élio? – Preguntó Jade General de la Tercera Armada Celeste y Duquesa de Zaphir (una mujer hermosa de cabello rubio, oriunda de la capital, su apellido Bynitti representa una larga cadena de sucesores al título de Duque, su don es Giummper o don del saltador).
– Já, ese pequeño debe estar cansado – dice Wileth mientras coloca ambos botines sobre la mesa – De seguro en casa su pequeña no lo deja dormir, a mí me pasa lo mismo con mi hijo Jérek, ambos son contemporáneos –
– Eso le pasa por ser padre tan joven – reclama Levis Delmont General de la Cuarta Armada Celeste(joven nacido en la capital, llamado prodigio por el mismísimo rey, cuyo talento y don es secreto de la Academia Militar de La Celeste) – mírenme a mí, yo solo le llevo dos años pero no pienso ser padre hasta terminada la guerra –
– Élio es joven, como tú, pero ambos tienen la madures como para enfrentar responsabilidades – interrumpe Jade – mi hijo Mateo es mucho más joven que ustedes y ya sueña con seguir sus pasos, los admira por ser Generales siendo tan jóvenes, solo esperono me salga tancabeza dura como tú –
– La guerra aún no ha comenzado Levis – dice Élio mientras hace entrada en la pequeña sala – si nos reunimos aquí es para hablar acerca de nuestro futuro como Nación – habló sin mirar y se sentó en su sitio.
– Hiedes a alcohol – dice Wileth mientras le eriza su cabellera negra – ¿Te despediste a lo grande?
– Solo fue una pequeña parada cuando venía, nada importante… – Los sonidos de metales que chocan entre sí interrumpieron la conversación, todos los presentes se pusieron de pie, desde el pasillo un traje de guerra sonaba sus argollas contra la cota de maya.
– Si ya estamos todos comencemos – Dijo Scariot mientras tomaba su lugar en una de las puntas de la rectangular mesa. En el asiento frente a él se encontraba Brandon, como hermano del Rey y Mariscal de Zaphir tenía el derecho de mirar frente a frente al Monarca. A su derecha se sentaban Wileth y Élio, a su izquierda Levis y Jade.
– Como todos saben irse a la guerra no es irse a jugar, todo tiene un propósito, pero también tiene un precio a pagar – arrancó Brandon mientras extendía un mapa de las cuatro Naciones – cuando culmina la Guerra de Naciones, La Celeste quedó reducida, casi sin milicias, sin riquezas, perdimos territorios importantes, sin aliados y con nuestra reina Tanya muerta. Tanto yo, como Scáriot éramos generales para aquel entonces, dicho esto les dejo claro que conocemos la guerra en su totalidad, y queremos erradicar los errores cometidos en aquella época. Para ello se fundó esta Gran Mesa, y fueron elegidos los aquí presentes por sus grandes resultados en la Academia Militar de La Celeste. Nuestro objetivo principal es recuperar Mysvally, quiero escuchar por qué deberíamos ir a la guerra contra los Plateados –
– Sencillo – dice Levis – Mysvally nos pertenece, solo tomaremos lo que nos corresponde –
– El Valletiene tierras fértiles, la Nación Plateada dona parte de sus ganancias a la Escarlata a cambio de protección – dijo Wileth – La compañía Escarlata que protege a Mysvally en nuestra frontera esnada menos que Nido de Dragones, todos hemos escuchado de ella, son cientos de catapultas que escupen bolas de fuego, irse así a por El Vallees declarar una guerra a dos Naciones.
– Pero si logramos tomar ese valle nuestra posición geográfica para una guerra seria la ideal y podríamos defendernos de ambas – agregó Levis
– Tienes razón – dice Jade – pero seremos lo suficientemente rápidos como para que el Rey Escarlata no mueva más tropas a reforzar, ya con las milicias plateadas que lo defienden tenemos suficiente, me refiero a la 2da Compañía de Plata.
– Quiero escuchar tu opinión joven Élio – exclama Scáriot. El chico pone cara de pereza y luego afirma sus codos contra la mesa.
– Si se trata de eso, sugeriría atacar primero a la Nación Escarlata – dice
– Pero tú estas un poco ebrio – dice Levis – así solo le daríamos un aviso de nuestros planes. – Brandon observó por un instante a su hermano.
– Me refiero – continuó Élio – a que si atacáramos primero al sur de la Nación Escarlata, el Rey Federico pensará en que haremos una guerra desde lo más bajo y moverá sus tropas. Puede que no retire a la compañía Nido de Dragones, pero si moverá alos posibles refuerzos y solo así entonces seremos lo suficientemente rápidos como dice Jade y nos posicionaríamos con ventaja como agrega Levis – todos quedaron pensando por unos segundos.
– Es un buen plan – dice Brandon – si tomamos primero A’Gled (El Claro) y luego atacamos a Sungela daremos a entender que nuestras ambiciones son otras, no estaríamos declarando una guerra contra la plateada por lo que no estarán obligados a entrometerse en esa campaña, simplemente estaríamos moviendo los posibles refuerzos de la escarlata para cuando tomemos El Valle ya que esta nación si está obligada a defender las tierras vecinas que le suministran alimentos –
– Saben que una contienda hacia el sur Escarlata nos tomará mínimo unos tres o cuatro años, teniendo en cuenta la fuerza del Ejército Rojo – agregó el Monarca como esperando más respuestas.
– En una guerra así perderemos muchos soldados – dijo Jade –marchar al sur Escarlata no es problema ya que nos encontramos envueltos en una guerra contra los Rojos, perpetua por así decirlo, el problema será marchar hacia El Valle. Para lograr que el rey Escarlata mueva cualquier cantidad de unidades, debemos realmente atacar al Sur con gran fuerza, la suficiente como para engendrar el temor de una posible intervención en la capital A´Lorka, para esto deberíamos utilizar mínimo cuatro de las cinco Armadas Celestes. Estarán todos de acuerdo que con una sola Armada no tomaríamos Mysvally, así sea la tuya Wileth – dijo esta dirigiéndose al grandulón – necesitaremos más soldados, esto es la realidad –
– Es un sacrificio que nuestro pueblo deberá entender – agrega Levis.
– ¿Y ya, eso es todo? – Pregunta Élio – ¿cómo le dices a un pueblo que brinde sus hijos para servir de soldados en una contienda por ganar territorio?, territorio que perdimos en guerras pasadas. ¿Qué les asegura a esas personas que no será en vano? Muchos perdieron la confianza y sin algo que realmente los motive no van a dar su voto a esta guerra –
– ¿Crees tú que esta es una guerra sin sentido?, el pueblo tendrá que obedecer por el bien de La Celeste – reclamó Levis mientras se levantaba de su silla y golpeaba la Gran Mesa.
– Todos aquí sabemos que esta guerra es necesaria – responde Élio levantándose también – Necesitamos esas tierras porque en un futuro el no poseerlas afectará demasiado a nuestra economía y quizás dejaríamos de ser Nación, pero el problema aquí es que el pueblo debe decidir si batirse o no, exigirlo solo crearía una revuelta interna y desorganización en nuestras tropas, desorden de ideales y lucha sin honor. Aunque soy consciente que si lo dejamos a botos nadie dará el sí –
– Los jóvenes tienen mucha energía hoy en día – sonríe Scáriot – pero disculpándome los adultos aquí presentes, tengo que decir que han aportado mucho más que ustedes. Esto es todo por hoy, los quiero aquí mañana – dijo y al levantarse todos sus Generales lo siguieron, parándose firmes con los dedos en el corazón.
Élio entra a su habitación y se desploma en la cama otra vez, una tina de agua caliente humeaba en el cuarto. Se despojó lentamente del uniforme, primero el cinturón de cuero que sostiene la funda dorada, la espada de los Generales Celestes es tan elegante como pesada, luego desenlaza la cuerda que hace nudo en su pechera, la que une ambos extremos del cuello de una camisa blanca que suelen usar abierta, mientras las largas mangas de puños azules quedan vacías a ambos extremos. Cae la camisa al suelo y se escucha el sonido metálico de las tres pirámides doradas sobre los hombros. Sentado sobre la cama desata los cordones de sus enormes botines, de tan negros reflejan la luz de las lamparillas. Luego le sigue un atuendo color azul de mangas cortas llamado Rochs, el cuello de esta prenda ligera es más largo y cerrado de lo normal, asemejándose al de una tortuga, por ultimo hiso a un lado del suelo sus pantalones blancos quedando totalmente desnudo. Se introdujo en la tina mientras echaba un suspiro de alivio.
La puerta de su habitación se abrió lentamente, una jarra humeante se asomaba, luego una hermosa joven se abría paso con sus ojos casi cerrados y de cachetes ruborizados.
– ¿Quién eres? – preguntó Élio.
– No es necesario que usted sepa mi nombre – dijo la joven un poco abochornada – solo he traído más agua caliente, son órdenes del Rey –
Élio permaneció callado mientras ella vertía la jarra, la chica realmente le parecía hermosa. Cuando culminó, los pómulos de su rostro se tornaron un poco más rojizos.
– ¿Qué pasa? – pregunta Élio, ella solo apretó sus labios y acto seguido se dio la vuelta y dándole la espalda a este comenzó a despojarse de los tirantes de su uniforme de mucama.
– ¿Qué haces?…espera un momento – Se asombró Élio y al tomarla del brazo la atrae hacia él. La chica quedó hincada de rodillas frente a la bañera, sus pupilas no dejaban de brincar.
– No fue mi intención…lo juro – se disculpa el chico
– No se disculpe, solo soy una sirvienta y usted es un General de la Armada Celeste… – el joven puso sus dedos en la barbilla de la chica y la hiso girar sus ojos hacia él.
– Da igual quien sea yo, o quien seas tú, nunca hagas algo por obligación, no dejes que alguien mande en tus decisiones y te veas obligada a realizar actos en contra de tu voluntad – dijo Élio y las palabras de este hicieron que la chica bajase su mirada. – ¿Cómo te llamas?
La joven sorprendida se levantó en un sobresalto dándole la espalda a este mientras apretaba con sus puños fuertemente ambos lados del uniforme, su cara estaba completamente enrojecida.
– ¿Pregunté algo malo? – se asustó un poco Élio.
– No es eso – ella apenada movía su cabeza de lado a lado – es que el agua de la tina…el agua está…muy clara y…. Esta vez fue Élio quien se ruborizó por completo y entre ruidos y manoteos intentaba hacerse de la toalla.
– Juro que no fue mi intención….lo juro, lo juro – gritaba entre salpiques.
– No se preocupe, he sido yo la irrespetuosa, solo déjeme arreglarlo – dijo y comenzó a retirar el tirante que aún sujetaba su uniforme.
– Esperaaa – Gritó Élio mientras se paraba de la tina quedando totalmente desnudo frente a la chica y sosteniéndola por los hombros – Te he dicho antes que no hagas lo te ordenen y cuando te lo dije realmente te lo ordenaba, esa es la naturaleza de mi don, nadie se resiste a una orden mía luego de ser tocado he inducido, sé que fui un inútil al decirte que no te dejaras someter a ordenes en contra de tu voluntad, cuando realmente yo te hacia lo contrario, entonces ahora me pregunto ¿Cómo puedes escapar de la orden de un Gálander? (Significa inductor personas capaces de inducir a otras con tan solo tocarlas y ordenarles).
– Precisamente porque nadie me obligó a hacerlo – dijo ella entre sollozos – la realidad es que me gusta, desde que pisó por primera vez el Castillo, pero nunca me atrevería a decírselo, es usted alguien a quien admiro, disculpe mi incompetencia, intenté hacer que todo pareciera una orden, para poder estar con usted, lo siento yo…
– Lo siento – dijo Élio – amo a mi mujer… y no podría jugar con los sentimientos de una chica como tú, ¿Cómo te llamas? –
– Kárin – dijo la joven de tan solo 16 años.
– Kárin, te voy a pedir que abandones el cuarto – dijo Élio y acto seguido la chica se dio media vuelta y procedió a cumplir la orden mientras sollozaba. Tras abandonar el dormitorio el chico se introdujo nuevamente en la bañera.
– Sí que puedes ser un torpe con las mujeres, mira que inducir a una joven para que se largue, Jejjj – sonrió Scáriot recostado al marco de la puerta. Élio intentó ponerse de pié para saludar al regente pero la tina estaba muy resbalosa y solo caía una y otra vez.
– No te esfuerces tanto, quédate así – dijo el Rey – además ya he visto suficiente de tus partes por hoy –
– ¿Hace mucho que estaba ahí? – preguntó apenado el joven General
– Lo suficiente – sonrió Scáriot
– ¿A qué ha venido? –
– ¿Me lo preguntas?, deja de menospreciarte Élio, puede que los demás te subestimen, pero yo sé de tus dotes – dijo el viejo arrastrando una silla para luego sentarse frente a su General.
– Si lo que vino fue a pedir mi boto para la misión a cometer sabe que estoy totalmente de acuerdo, tomaremos A’Gled (El Claro) y luego atacamos a Sungela (casa de fuego), una que otra villa Escarlata y entonces el Valle. Esa es nuestra misión –
– Hablas de nuestra misión en general, yo quiero escuchar tu opinión de la misión que te corresponde a ti – dijo Scáriot y una de sus cejas se levantó.
– Si se refiere a motivar a toda la Nación Celeste a una nueva guerra contra la Plateada, sabe que solo tendrá mi boto si cumple con su parte – esta vez Élio se tornó más serio
– Nunca he fallado a una promesa, se lo duro que será para ti, sabes que no hay de otra, un Rey debe hacer lo que un Rey debe hacer. Lastimosamente debe ser sacrificada tu ciudad natal, Thuemíll (gemelos, se nombró así por dos de sus urbes, las más altas de la ciudad las cuales se levantaron de igual conformación). Esta está lo bastante cerca de Mysvally, es la única ciudad a la que alcanzarían llegar las catapultas de la Compañía de Dragones. ¿Qué crees que pasaría si esta compañía disparase y destruyera Thuemíll, como crees que los pueblos de la Celeste lo tomarían? –
– Tendrían un motivo para luchar, venganza – respondió Élio – puede continuar, en el fondo usted sabe que nadie cambiará el hecho de que se inicie otra guerra, usted ya estaba decidido, lo supe desde que entró a la sala vistiendo su armadura –
– Tu tarea es la siguiente, partirías mañana hacia Nursses (ciudad diminuta), este pueblo es el más cercano al sur de Mysvally, está en nuestro territorio, pero las personas que lo habitan son de todas las naciones, es un lugar pacifista y de autonomía propia, representa la única esperanza de una unión entre naciones, nunca se ha liberado una batalla en guerras pasadas sobre sus tierras. Te asentarás allí y luego ingresarás a las filas de la Nación Plateada, debes hacer uso de tu don y escalar hasta posicionarte en las tropas que resguardan Mysvally. Una vez allí nos mantendremos en contacto hasta el día en que se te dé la orden de abrir fuego contra Thuemíll. –
– ¿Sabe usted lo que me está pidiendo? – preguntó el General – Estaré partiendo sin despedirme de mi familia durante un tiempo ilimitado, uno, tres, cuatro años en tierra enemiga, mi misión es ordenar la destrucción de mi pueblo natal, donde mi hija duerme a estas horas, Érzza tendrá que crecer sin su padre, seré el hombre que inicie una nueva guerra contra nuestra tierra, si mi identidad se descubre seré tratado como traidor y todo esto lo aré confiando en la palabra de un solo hombre –
– No soy cualquier hombre – dijo el Rey
– Mi labor se realizará, pero solo si responde cuatro preguntas – dijo Élio
– ¿Y si me negara a responder? – preguntó Scáriot mientras acariciaba su barba.
– Niéguese entonces y solo así lo sabrá – Scáriot sonrió – ¿Cómo estaremos en contacto? –
– Uuu, esta es fácil, tras asentarte en Nursses debes permanecer allí durante un año, es el tiempo en el que nadie sospecharía de ti, justo cuando se cumpla el año te enviaré un mensajero, allí lo conocerás. Su nombre es Péros, él te mantendrá al tanto de toda la situacióntanto bélica como la de tu familia, luego se repetirá la visita cada seis meses, hasta el día de la orden. A este día le llamaremos Día S. Tu nombre para esta misión será Ármin, recuérdalo bien.
– ¿Ahora me surge una pregunta más? ¿Este tal Péros, como se las ingeniará para llegar a mí? –
– Péros es mi mensajero, su don es uno tan raro como el tuyo, es un Morpho (Significa cambiante, personas capaces de cambiar de forma humana a un animal en específico, los ojos de estos son comúnmente amarillos y se dice que viven eternamente ya que se conocen Morphos de 250 años, esto se debe a que esta raza al alcanzar la adultez deja de envejecer) –
– ¿Creía que ese don era un mito?, en Thuemíll se dice que los Morphs cuando cambiaban de forma muchas veces terminaban convirtiéndose en el animal por toda su vida –
– Es cierto, todo lo que dicen es verdad, pero este amigo mío, Péros ha despertado su don y lo manipula a su antojo – dijo Scáriot
– ¿A qué te refieres conque ha despertado su don? – preguntó Élio
– Dijiste que solo harías cuatro preguntas, si sigues curioseando te saldrán escamas – Élio sonrió
– La segunda, ¿quién seré para la Nación? –
– Buena pregunta, para tu familia y tu pueblo estarás cumpliendo con tu deber como General en la avanzada contra el sur de la Nación Escarlata, los mantendremos nutridos de falsa información. Para toda la Élite de Zaphir estarás en la Nación Dorada como espía recopilando datos por si una posible intervención en nuestros propósitos, por lo que ellos estarán de acuerdo en no decir nada a tu familia, además porque como te dije muchos no te creen capaz de echarte tal carga en los hombros. Solo para Brandon, Péros y para mí, serás el hombre que nos llevará a recuperar Mysvally y harás que nuestra Nación prospere para las futuras generaciones. –
– La tercera pregunta no deja de ser importante, más bien es la que más me inquieta, ¿Qué será de Thuemíll y de sus habitantes? –
– Una vez confirmado el movimiento de posibles refuerzos de la Escarlata, procederé a enviarte la fecha exacta del Día S, la evacuación de los ciudadanos de Thuemíll se realizará un día antes, esto no puede fallar, ya que no podemos sacarlos antes porque quizás estaríamos avisando de un hecho premeditado, todo debe girar en torno a que se filtró información de un posible ataque y deben despejar el pueblo. A tu familia la sacaré una semana antes con el pretexto de que regresas de tus misiones en La Escarlata y te prepararemos una bienvenida en la capital. Luego vendría la reconstrucción de tu pueblo, con los frutos que dará El Valle levantaremos nuevamente Thuemíll. –
– Muy bien, creo que has respondido bien a las preguntas – dijo Élio
– ¿Y la cuarta? – pregunta El Rey
– ¿Qué me pasaría se me niego a realizar la misión?, por mi don soy el único capaz de ejercerla –
– Niégate ahora y solo así lo sabrá – dijo el Rey y Élio solo sonrió.
– Muy bien, parto mañana –
… La copa de los arboles hacen que la noche parezca más oscura de lo que es, una diminuta sombra viaja por las llanuras del Valle con gran velocidad, fundiéndose en un aleteo con la de los árboles.
– Que bueno verte – se escucha entre la negrura.
– Todo va según lo planeado, tras la caída de Sungela las tropas se están movilizando, el miedo los mueve – dijo uno de los dos personajes que se ocultaban bajo el follaje.
– Siempre traes noticias buenas, haces que te coja mucho aprecio, sabes – El que recién llegaba mostró sus dientes tras un resplandor de luz.
– No has cambiado nada desde nuestro primer encuentro en Nursses, sigues igual de idiota –
– Tú sí que no cambias ni así pasen mil años, en fin ¿qué edad tienes? –
– Já, eso nunca lo sabrás, pronto vendré nuevamente, esto solo fue para cumplir con lo trazado, el próximo encuentro tendrá lugar aquí mismo dentro de tres, cuatro o cinco días y mi llegada, así no hable deberás tomarla como el inicio del Día S –
– Comprendo, me alegra saber que todo va según lo planeamos –
– Me retiro – dijo mientras la sombra de este se reducía poco a poco para terminar en una pequeña silueta alada.
El otro personaje se movió entre el follaje hasta llegar a una pequeña tienda de campaña, de las centenas de estas era la que aún se encontraba con luz en su interior.
– ¿Dónde te habías metido Ármin? – preguntan desde el interior de un saco para dormir
– Solo fui a orinar, pero me quedé un rato observando El Valle –
– Es hermoso, verdad. Este siempre fue nuestro sueño, desde que nos topamos siempre me dijiste que algún día estaríamos aquí y así fue, ya han pasado tres años desde entonces, el tiempo vuela amigo mío – dijo Boris sin sacar su cabeza del saco. (Boris nació en Kroviass, ciudad de la Nación Dorada, viajó siendo muy pequeño a Nursses con su padre quien murió cuando este cumplió los doce años debido a una enfermedad, su sueño siempre ha sido pertenecer a la Compañía Nido de Dragones, hace dos años fue transferido junto a Élio a la Escuela Militar de Nursses y luego tomaron la decisión de ser trasladados a la 2da Compañía de Plata cuya misión es resguardar el Valle junto a la Compañía Escarlata Nido de Dragones)
– Oye Boris, ahora que sabes que Nido de Dragones solo acepta a chicos de la Escarlata, ¿cuál es tu meta? – Mi sueño es ser un Caballero Plateado – Dijo Boris.
Élio comenzó a reír frenéticamente – Eres un crío todavía Boris, así que Caballero Plateado, Jajajaja ni siquiera sabes usar una espada y a ese título solo llegan los nacidos en la Plateada, mira que eres ocurrente –
– ¿Un crío yo?, te recuerdo que cumplí los 18 y tengo los mismos grados que tú, idiota – Refunfuñó Boris sacando medio cuerpo del saco de dormir.
– ¿Se puede saber cuál es el escándalo? – preguntó el Oficial Mayor de la 2da Compañía de Plata Atlas, mientras abría de un tirón la tienda de campaña – estas no son horas de estar cuchicheando.
Los jóvenes se pusieron de pie y firmes llevaron dos de sus dedos de la mano derecha al hombro izquierdo.
– descansen, mañana los castigaré por ruidosos, ya sabía yo que poner a estos dos tontos en la misma tienda era un problema, no sé ni cómo Ármin me convenció – dijo Atlas. Cuando este se retiró ambos jóvenes se miraron y rieron en silencio…
Boris, ¿estás dormido? -preguntó Élio desde su saco
– Aún no – respondió este
– ¿Por qué no acabas de decirle a Atlas lo de tu don?, puede que te asciendan – preguntó Élio
– Ya hemos hablado de esto antes, los dos llegamos aquí juntos y nos convertimos en miembros de esta Compañía por nuestros méritos, tú no tienes ningún don, eso te convierte en un Yittanes (inferior), si me ayudo a escalar posiciones dependiendo de mi don solo estaría por encima de ti gracias a eso y no por mi propia habilidad, entiende eso de una vez Ármin –
– Opino que tener un don es una habilidad propia, si la tienes utilízala, simplemente eres lo que eres – dijo Élio con los ojos serrados – además tu don es muy peculiar.
– Cállate ya pesado, que te van a escuchar, mientras me considere tu rival ascenderé sin mostrar mi don, y te demostraré que soy mejor que tu sin tener que hacer trampa, me escuchas – dijo Boris con convicción en sus palabras…
Pasados cuatro días un sonido muy peculiar se escuchó desde el bosque, la noche había caído ya sobre El Valle.
– ¿Ármin, a dónde vas? – preguntó Boris.
– Daré un recorrido –
– Nuestra misión es hacer la guardia desde esta posición. Si Atlas llegase estaremos en problemas, recuerda que todo ha estado muy agitado desde la noticia de que el General de esta Compañía haría una inspección, ningún recluta de los nuevos, ni siquiera nosotros lo conocemos – reclamó Boris a su camarada.
– No te preocupes, solo será un momento – dijo Élio mientras retiraba su mano del hombro de Boris.
– Está bien, pero no tardes – dijo este ya convencido.
Adentrándose en el bosque nuevamente se encontraron dos aliados.
– Mañana a primera hora darás la orden, esta noche están siendo evacuados los últimos ciudadanos de Thuemíll – dijo el mensajero.
– Péros, dime de mi familia ¿están ya al tanto? –
– Tu familia está en el Castillo Blanco, recuerda cuando llegues que estabas en la Nación Escarlata, ahora mismo eres héroe de la batalla en El Claro y partícipe de la Masacre en Sungela – dijo Péros
– ¿Masacre? – preguntó
– Luego que te cuenten todo, ya es hora de irme – dijo este y entre una corta carrerilla transformó todo su cuerpo en plumas negras.
Élio regresó a su posición ignorando que su mensajero estaba siendo interceptado a mitad de recorrido por El Valle. Sobrevolado las siembras a baja altura una red cayó sobre su diminuto cuerpo. Sus alas quedaron totalmente enredadas y no pudo evitar caer contra la hierba húmeda.
– Hace unos días te vi volando por aquí y me pregunté ¿será que los cuervos vuelan de noche? – dijo un sujeto mientras avanzaba entre la bruma que se levanta a altura de las rodillas.
– Míralo aquí – dijo otro centinelamientras levantaba una red con un pájaro dentro.
– Bien hecho chicos – dijo Atlas Oficial Mayor de la 2da Compañía de Plata – realmente los Fardoss (Significa perros de caza) tienen una visión increíble. –
– Nosotros solo le informamos a usted, la idea de que puede ser un espía enemigo me pareció rara pero ya usted dirá Mayor – dijo el Fardo que sostenía la red.
– No creo mucho en cuentos de Caromaddas (1ros hombres) pero el que me dijeran que este cuervo volaba de noche y a su vez tiene los ojos amarillos me recordó a un don muy raro. – dijo Atlas
– Cortémosle un ala, quizás así sabremos si se trata de un Morpho – dijo el Fardo que había lanzado la red, mientras sacaba un cuchillo de una de sus botas.
Péros en ese momento abrió los ojos, había quedado inconsciente tras la caída, pero en segundos entendió su situación, dejarse atrapar significaba que un plan de tres años en ejecución se caería como lo hiso él minutos antes. Agitó velozmente sus alas y cuando vio la apertura de la red transformó su cuerpo de tal manera que su pierna y brazo derecho quedaron fuera de la misma, de un zarpazo derrumbó a quien la sostenía y luego pasó a retirarla para quedar totalmente libre, sus piernas estaban erguidas como las de un humano, pero sus pies seguían mostrando plumas negras y grandes garras muy afiladas, su dorso estaba a medio vestir de plumas, mientras que sus brazos y manos eran afiladas garras con airones en su extremo trasero. Su rostro era el más llamativo una melena de plumas negras rodeaba su nuca, mientras que su cara era casi humana exceptuando sus ojos amarillos de pupila rasgada, una enorme cabellera de plumas largas se agitaba con el viento del Valle.
– Es un monstruo – dijo el Fardo que había sido derribado mientras se arrastraba huyendo del horrendo personaje.
– Lo sabía, es un espía enemigo, debemos capturarlo – dijo Atlas mientras desenvainaba su espada, acto que siguió el Fardo que quedaba de pie.
– ¿Qué harás sin un arma? – dijo este mientras se lanzó contra Péros en un veloz ataque con su espada. Esta se detuvo tras impactar contra las garras de una de las manos del cuervo, ambos se miraron fijamente, Péros apretó la hoja de la espada con sus garras y en una veloz voltereta hacia atrás desgarró desde el abdomen hasta la garganta de su atacante con ambas garras inferiores, cual si fuesen cuchillas.
– No subestimen a los cuervos, puede que saquen sus ojos de sus cuencas – dijo el mensajero mientras limpiaba la sangre de su víctimacontra el césped. El Fardo restante por un momento perdió la cobardía, sus ojos se llenaron de odio y venganza.
– Como te atreves maldito monstruo – dijo mientras onduló su espada bajo la bruma intentando desmembrar al emplumado. Este saltó rápidamente esquivando el filo de la hoja, las puntiagudas orejas del Fardo se movieron oscilantes y sin quitar sus ojos de las garras de Péros lanzó otra envestida en la dirección donde caería.
– Son muy hábiles, pero no pueden contra un Morpho – dijo este mientras agitaba ahora dos alas en vez de brazos, planeando sobre sus enemigos. Péros pensó unos segundos, quizás podría eliminarlos, pero quizás no, así que tras mantenerse aleteando unos segundos decidió priorizar la misión sin arriesgarse.Cuando se disponía a elevarse sintió como fue agarrado por uno de sus tobillos y una presión intensa en su pierna lo obligó a lanzar un graznido de dolor. Atlas de un salto había logrado alcanzarlo, era casi imposible que alguien pudiera saltar tan alto, pero la fuerza que poseía su agarre indicaba que no era una persona normal. Cuando el Oficial Mayor piso la bruma, como si se tratase de un garrote, aporreó el cuerpo de Péros contra el suelo a tal velocidad que el hueso del tobillo de este no resistió el impacto. Otro graznido horrendo se extendió por la planicie, el cuervo estaba retorcido de dolor.
– Yo soy Atlas, el hombre más fuerte de la 2da Compañía de Plata, nunca tuviste opciones contra mí y aun así tuviste el valor de enfrentarte- dijo este con tono prepotente.
En ese instante Péros comprendió que se trataba de un SiocKabut (Significa fuerza bruta, personas cuya fuerza es sobrehumana y destructiva). Así que la esperanza de salir victorioso en un combate cuerpo a cuerpo era la mínima y a su vez, uno de los Fardoscontinuaba de pié. Atlas soltó la pierna lisiada de su enemigo, apretó su palma y tras un veloz movimiento del hombro lanzó su puño contra Péros. El Valle pareció estremecerse, cuando la niebla bajo su puño se aclaró, Atlas comprendió que su golpe había fallado. Péros se había transformado en ave nuevamente, quedando bajo Atlas, este se veía enorme comparado con el cuervo que reposaba bajo la sombra de un gigante. Otra transformación a medio humanodejó a Atlas sorprendido, la garra al final de la pierna sana de Péros quedó justo sobre el ojo derecho del gigante. El Oficial Mayor y su subordinado solo pudieron observar cómo, de una zarpada, apoyándose en el rostro de su adversario, el herido cuervo tomo impulso para lanzarse en un veloz aleteo hacia el sur. Con la convicción de que sus agresores se habían descuidado y había librado la muerte, pero con la inseguridad de no saber si los planes de Élio se descubrirían. Todos en Zaphir tendrían que esperar saberlo a la mañana siguiente.
Formados en una fila, todos los guardias de la 2da Compañía de Plata esperaban órdenes más temprano de lo común en la mañana.
– ¿Será que el General de la 2da Compañía habrá llegado? – se preguntaba Boris en voz alta. Minutos después Atlas se paró frente a sus hombres. Una venda enrojecida por la sangre cubría mitad de su lado derecho de la cara.
– Ayer uno de nuestros hombres murió en El Valle, la razón de su muerte es la misma por la que hoy luzco esta venda teñida. – todos murmuraban dudas
– Hace unos días atrás… – continúo hablando – se divisó un cuervo de ojos amarillos que volaba en dirección al bosque, por la noche… –
A Élio comenzó a preocuparle el tema pero mantuvo una expresión calmada.
– Este cuervo resultó ser un espía enemigo – continuó Atlas – un Morpho, pese a que se luchó contra este no pudimos capturarlo con vida para ser interrogado, este marchó herido y aunque su dirección al escapar fue el sur no podemos decir con claridad a que nación pertenece ya que el huir hacia la Celeste puede ser un truco de otra nación para incriminar a esta. Se sabe que este entró al bosque en horas de la noche de ayer – al decir esto Boris miró asustado a Élio.
– Soldados de la 2da Compañía de Plata Ármin y Boris, ustedes estaban de guardia anoche, díganme si vieron a alguien entrar al bosque – dijo Atlas y en su único ojo visible se notaba la ira hacia la traición.
Élio pensó rápido en una salida para esta situación, era un alivio que Péros haya escapado, aunque en el fondo sabía que habría preferido la muerte antes que traicionar a Scáriot. Luego pensó en Boris, él lo había visto entrar al bosque en la noche, si no actuaba rápido su camarada terminaría sospechando y de seguro lo expondría ante todos.
– Yo pasé al bosque anoche – dijo Élio.
– ¿Tú? – preguntó Atlas -¿Y?
– Hice una ronda de reconocimiento – dijo el joven. Tanto Atlas como Boris no se fiarían de sus palabras nada más decir eso, Élio sabía que debería inculpar a alguien, pero estaba en una mala situación, para incriminar a alguien debía tocarlo he inducirlo, nadie sospecharía ya que su don era secreto en tierras de plata. A sus extremos solo tenía dos compañeros, a la derecha se encontraba Boris, el chico que lo había acompañado durante los tres años de infiltración en las tropas Plateadas, al que había engañado durante años he incluso inducido a unirse junto a él solo para que afirmara conocerlo desde hacía mucho tiempo en Nursses y así pasar desapercibido, al extremo izquierdo de Élio se encuentra en firme un completo desconocido, un guardia Celeste trasladado hacia unos meses, al que había prestado muy poca atención por su bajo rendimiento, al parecer era una decisión demasiado fácil para nuestro estratega graduado como uno de los mejores de la Academia Militar de La Celeste, pero había algo que este debía pensar muy bien, ¿es mejor un don conocido o un don por conocer?
De escoger a) inducir a Boris……..de click en este enlace
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