
Capítulo 2
La Rosa de Sungela
– ¿Que pasa cariño? – preguntó asustada Kalíz quien corrió a toda velocidad desde su cuarto tras escuchar los gritos de su hija.
– No pasa nada mamá, fue solo una pesadilla – dijo Kora mientras respiraba con dificultad, sentada en su cama a medio tapar.
– ¿Otra vez el mismo sueño?, no te preocupes cariño, con el tiempo verás que dejarás de tenerlas –
– Se repite una y otra vez mamá, ya me estoy asustando, otra vez en mi fiesta de cumpleaños me encuentro prendida en fuego, es horrible –
– No temas cariño, es solo un sueño, nada va a suceder en tu aniversario –
– Pero mamá, solo falta un día, y cada vez se vuelve más inquietante –
– Ya para Kora, deja de pensar en eso, tu desayuno está listo – dijo Kalíz volteándose ocultando de su hija el gesto de resignación que se dibujó en su rostro, impotente por no poder salvarla de las redes que había tejido su destino.
Kora vive con sus padres en Fiura, un pequeño poblado de La Nación Escarlata, al noreste de la metrópolis Dermacot (Flor roja), es el pueblo rural más cercano al lago Ege, fue construido por exiliados de La Nación Celeste a finales de la Primera Guerra de Naciones, hoy, es ocupada por habitantes de todos los lugares. Uno de ellos es el ex soldado de La Celeste llamado Owen, padre de Kora.
Recostado a la ventana Owen observa el horizonte con preocupación mientras sus más grandes tesoros, Kora y Kalíz desayunaban expectantes.
– ¿Qué pasa cariño? – le pregunta en voz baja su mujer mientras le toca el hombro – ¿Te preocupa que Kora cumpla ya los 18? –
– El tiempo ha pasado demasiado rápido – dijo Owen mientras olfateaba la briza proveniente del Lago
– Me parece que fue ayer cuando entraste por esa puerta, la sangre cubría todo tu rostro y en tus brazos, envuelta en sabanas purpuras…. –
– ¡Calla, la niña puede escucharte! – interrumpió su marido
– ya es hora de que le contemos, cuando cumpla los 18 despertará su don y será mejor que sepa desde ahora… –
– Lo sé mujer, lo sé, pero no es fácil para mí, ¿cómo le explico quien es, como le digo que no es nuestra hija, como le cuento de donde viene y que tuve que hacer para traerla?, sencillamente no puedo, no tengo el valor y nunca lo he tenido – dijo Owen sin quitarle la vista al horizonte.
– ¿Te preocupa algo más? – Pregunta Kalíz percatándose de que su marido se comportaba algo nervioso – hace ya rato que estás en la ventana –
Owen no respondió, seguía mirando fijamente la lejanía y olfateando como si fuese un can cazador. Brincó la ventana, y con su dedo índice en la boca pidió silencio a su mujer, se hincó en la tierra, depositó su aguda oreja en el césped y escuchó…. Kora se levantó de su silla y fue a la ventana donde estaba su madre, la abrasó…. – ¿Pasa algo mamá? –
Su padre continuaba hincado en el suelo, en espera, pero su rostro ya no expresaba solo preocupación, era un gesto que Kalíz nunca había visto en su marido, una mescla entre nerviosismo e impotencia, sin duda era miedo. Owen se levantó, contó con su mano levantando uno a uno sus dedos, uno, dos, tres, miró fijamente a su mujer y dijo: – Ya no hay tiempo, están aquí –
Kalíz tomó a Kora de la mano y corrió hasta la puerta que da al patio – debes correr mi niña, debes correr y no debes parar pase lo que pase, debes llegar a Dermacot –
– Pero mamá…. –
– si caes, debes levantarte y seguir corriendo me escuchas – dijo Kalíz mientras abrazaba a su hija y gotas saladas mojaban la cabellera roja de Kora. Serró la puerta del patio dejándola afuera y gritó lo más fuerte que pudo: – ¡CORRE! –
Kora corrió, corrió hacia el suroeste y mientras corría dio vuelta a la mirada, entre sus cabellos rojos que reposaban sobre su rostro sudado observó cómo tres jinetes descendían de sus monturas e ingresaban a su casa. Pensó un instante en que hacer, debía seguir corriendo o….
– No lo pienses más niñita, regresa – las palabras hicieron eco dentro de su cabeza. ¿Quién era ese sujeto y porqué no podía verle?
– ¿Porqué no regresas aún?, tus padres te están esperando –
Kora comprendió que se trataba de un Crummer, uno de los invasores tenía el don de los Crummaro, pero no podía confiar en sus palabras, hiso caso a su madre y prosiguió con su huida.
– Mira que eres tonta muchachita, si sigues corriendo solo conseguirás que tus padres mueran, tú eres nuestro objetivo, si no regresas, aremos que tu padre observe como desollamos viva a tu querida mamá –
Kora se detuvo, observaba confusa como sus lágrimas caían sobre las flores del campo, apretó su puño tan fuerte que sus uñas hirieron la palma de su mano…. – decídete ya criaturita, no tenemos todo el día, si quieres seguir huyendo, puedes hacerlo, total, tus padres morirán por tu culpa, pero te diré de anticipo que no escaparás de nosotros, donde quiera que vallas y por mucho que corras, mis hombres te atraparán, creme, estos Fardoss (perros de caza), son mejores que tu padre en lo que se dice usar el don – “Los Fardoss, tienen los sentidos del tacto, gusto, oído, visión y olfato mucho más desarrollado que cualquier otra persona, son cazadores por excelencia, sus orejas puntiagudas los delatan ”.
Kora tenía un problema, si regresa, puede que salve a sus padres y si huye hacia Dermacot, quien sabe….
De escoger a) Huir hacia Dermacot……..de click en este enlace
De escoger b) Regresar a su casa……..de click en este enlace


